Tuvimos tiempo de disfrutar los momentos previos. Sin salir corriendo, sin estar al borde de la noticia en Crónica TV.
Tuve un parto con risas, con un poco de dolor -para qué negarlo-, y con mucha felicidad.
Y llegó nomás. La duendecita, la chuequita, la pitufa. Tiene 12 días y 400 apodos.
Tiene un hermano que la ama, y le da besos, y la acaricia y la quiere tener a upa aunque le sobre bebé por todos lados.
Tiene que tomar sol, porque está amarilla, la japonesa.
Tiene la costumbre de despertarse a las dos de la mañana y quedarse en vela hasta las cinco.
Tengo las ojeras a la altura de las rodillas y un sueño imposible de describir.
Tiene los dedos largos, y los pies finitos.
Tiene la boca del padre, y la cabeza de la madre (según dicen las abuelas).
Tiene todo nuestro amor. Que es tanto que no sé cómo nos cabe.
Tengo la lágrima fácil, el mal humor a flor de piel, mucha sed, un calor que no se aguanta, las tetas hinchadas y doloridas... tengo puntos nuevos en mi haber. Y sin embargo estoy en calma. No me desespero, no me ahogo en un charco de mecoño.
Tengo que pellizcarme, de vez en cuando: ya somos cuatro, y no es todo TAN caótico.
Tengo que dejar de escribir. Tengo que ir a oficiar de madre.
Mostrando entradas con la etiqueta porotx a bordo. Mostrar todas las entradas
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Antes era distinto, estaba mi hermano; me decía: «está ya él que piensa», y yo me dedicaba a vivir. La señal de que las cosas han cambiado para mí no ha sido ni la llegada de los austrorrusos, ni la anexión al Piamonte, ni los nuevos impuestos o qué sé yo, sino el no verlo ya a él, al abrir la ventana, allá arriba en equilibrio. Ahora que él no está, me parece que tendría que pensar en muchas cosas, filosofía, política, historia, sigo las gacetas, leo los libros, me rompo la cabeza con ellos, pero lo que quería decir él no se presenta, es otra cosa lo que él pretendía, algo que lo abarcase todo, y no podía decirlo con palabras sino viviendo como vivió. Sólo siendo tan despiadadamente él mismo como fue hasta su muerte, podía dar algo a todos los hombres.
En El barón rampante, de Ítalo Calvino
Sigo leyendo. Como no podía ser de otra manera, hija va en contra de todos los pronósticos médicos y resiste. Una ocupa en mi panza.
Hijo se rebela, cada día más. Por momentos me llena de besos, de esos un poco salvajes, que limitan con el mordisco. A los cinco minutos no me quiere ni ver, y llora. Un rato después va hasta el huevito, preparado para transportar a la nueva integrante, y lo mece, y nos explica que esa es la silla de la "mana". Y que ahí le vamos a hacer "nanú" (un "noni" alla Chino).
Marido se despierta cada vez que yo lo hago (unas 200 veces por noche) y me pregunta si estoy bien. Y me hace chistes. Y canta. A las 4 de la mañana, canta, y me hace reir.
Y yo, leo. Y los amo. A los tres. Aunque a la ocupa todavía no le haya visto la cara. Marido se despierta cada vez que yo lo hago (unas 200 veces por noche) y me pregunta si estoy bien. Y me hace chistes. Y canta. A las 4 de la mañana, canta, y me hace reir.
señora barriga
Dicen que la naturaleza es sabia. Yo digo que es flor de zorrita...
Para asegurar la continuación de la especie, y debido a que el ser humano es el único animal capaz de reflexionar sobre aquello que le sucede (y por ejemplo, decidir que no va a volver a hacer algo ni por orden de un juez), la naturaleza utiliza la memoria selectiva, o la amnesia ídem, para que una olvide ciertos momentos. Por ejemplo, los dolores de parto. Y más acá, la profunda incomodidad que supone llevar un pibe de 3 kilos en la barriga durante las última semanas de embarazo.
Porque yo, que andaba tan contenta diciendo por ahí que me quedaría embarazada de por vida, que qué besho y qué armoso era todo, no había llegado a este punto. Punto en el que hay un cráneo haciendo fuerza en mi pelvis y unas rodillas masajeando al estilo Chuck Norris mis entrañas. Punto en el que dormir, comer, e incluso caminar se convierten en una tarea sobrehumana.
Punto caramelo, en el que todos hacen conjeturas sobre la fecha probable de parto porque "tenés la panza muy baja" o "se te frunce el ombligo" y otras afirmaciones científicas similares.
Punto en el que empieza a hacer ebullición la ansiedad ajena, y te llueven mensajes y llamados telefónicos para saber si "hay novedades".
Punto límite.
Para ir redondeando, me duele todo, no duermo un pito, sigo laburando, la gente se está poniendo ansiosa y para colmo estoy engripada hace como dos semanas.
Pisando la semana 37, y pisando huevos (que es la única manera de caminar que encuentro) les digo, queridos lectores: la próxima vez que me escuchen en un arranque Maru Botanístico, diciendo cosas como "oh, qué lindo estar embarazada" u "oh, quiero tener otro engendro pateándome las tripas", háganme un favor y recuérdenme este post.
Les aseguro que se los agradeceré eternamente.
encadenadas
parame la moto
Ayer me percaté, con asombro, que el fin de semana entro en el último trimestre de embarazo. Que alguien me explique cómo caraho se pasaron 6 meses y yo ni me di cuenta.
Y que alguien me explique cómo caraho voy a desarmar la casa para reubicar a sus habitantes si sigo tan pancha, rascándome la barriga mientras como toneladas de dulce de leche...
la bola loca
porque estaríamos en condiciones de afirmar que si me pegan un empujoncito a la entrada de la autopista, te hago Buenos Aires - Mar del Plata en tres horas y media, rodando.
Todo gracias al antojo de chocolate y dulce de leche, y a los budines de miel que salen del horno como tormpada de manco.
Y pensar que en el embarazo anterior se me antojaba comer frutillas.
la segunda
Lo que pasa es que dicen que todos los embarazos son diferentes, son únicos, y piripipí (para más frases hechas, diríjase a mundomamita.com). Lo que no te dicen es que si en el primer embarazo tenías a toda tu familia encima hinchándote -más- los tobillos, dándote consejos que no pediste, preguntando gansadas y tratándote como una inválida; en el segundo embarazo nadie te pasa ni la hora. No sos novedad, y si encima tuviste el tupé de tener un pibe seguidito al otro, no sólo no sos novedad, sos bastante loquita.
la noticia
Porque a diferencia del primero, las reacciones de la gente cuando contaba que estaba (nuevamente) embarazada, pasaron del asombro a la penita sin escalas.
Escuché
cosas como "pobre madre", "la que te espera" y "ay, ¡qué extraño!"
(¿extraño?, extraño es que la Virgen María quedara embarazada de una
paloma, no esto) y una sarta de expresiones más cercanas a la
condolencia que a la alegría.
Pero la que se llevó todos los premios fue madre, que se enteró en el mismo momento que nosotros, y a pesar de nuestras sonrisas de oreja a oreja, nos miró, puso una cara indescriptible (mezcla de mujer de publicidad de Activia antes de tomar el yogurt, y paseante recién salido del tren fantasma) y dijo "aaay, msjhldfugsrbhaaeir".
Un verdadero momento Kodak.
lo pedís, lo tenés...
Como este blog es democrático y respeta el voto de las mayorías...
Y como con Concubino nos caracterizamos por ser muuuy prolijitos...
VAMOS A TENER UNA NIÑA!!!!!
Ahora se viene la búsqueda del nombre. Y refrenar mis ganas de salir ya mismo a comprar vestiditos...
Y como con Concubino nos caracterizamos por ser muuuy prolijitos...
VAMOS A TENER UNA NIÑA!!!!!
Ahora se viene la búsqueda del nombre. Y refrenar mis ganas de salir ya mismo a comprar vestiditos...
en cinco minutos me tomo un té
Y te hago un budín.
Y un post de lunes con un poco de todo, que para algo esto se llama rara mezcla.
1. ¡Un ansiolítico a la derecha!
Parece que el tema del sexo de porotx me llegó a lo más profundo de la psiquis (?) y ahora también sueño con ello. En realidad no me muero porque sea niña o niño, le encuentro muchos pros a ambos, pero la duda me car-co-me.
En el sueño era nena. Pero en el embarazo anterior mis poderes oníricos anunciaron exactamente lo mismo, por lo que, viendo al muchacho que se cuelga de mis piernas para mirar videos de los Backyardigans en este momento, podemos afirmar que de pitonisa me muero de hambre.
2. Y hablando de hambre
Te soluciono la merienda en cinco minutos. Anotá Carlota*, que no cualquiera te resuelve la vida en tan poco tiempo.
Budín de miel
Ingredientes:
Harina 0000 250 g
Azúcar 100 g
Bicarbonato de sodio 1 cda (yo no tenía así que le encajé polvo de hornear)
Leche 220 cc
Miel 6 cdas
Mezclás los secos. Agregás la leche, luego la miel. Revolvés. Y mandás a un molde enmantecado y al horno suave por 45 minutos (o lo que tarde en quedar hinchadito y dorado)
Y te queda algo como esto:
*En este mismo acto pedimos que vuelva "Cualquier verdura" a las canchas, que nos hacía comer rico y sano. Carloooota, volvé!
3. La merienda blogger
Finalmente el encuentro blogger se ha reprogramado para el 16 de este mes. Es decir, el sábado que viene, por la tarde. Ya hay varias confirmadas (de las que no daré datos para que no les agarre miedo escénico). Por lo que, aquella que se quiera sumar a tan respetable tertulia, que levante la mano (enviando un mail a ciberviviendo@gmail.com o por el canal que más le guste, que hay muchos).
eso no se hace (o el día que empecé a odiar a mi ecografista)
Amo a mi ecografista. Es serio, pero con la dulzura suficiente como para contenerte en momentos de mierda (como ante la pérdida de un bebé). Es tranquilo, especial para las ansiedades de primeriza y embarazadita en general. Es, en fin, de esa cada vez más rara especie de médicos que recuerdan que del otro lado hay un ser humano.
Decía, amaba a mi ecografista.
Escenario: Jueves por la tarde, consultorio del susodicho, realización de translucencia nucal.
Retoño se mueve como si estuviera bailando salsa. Tanto que lo vemos un rato largo hasta que el médico puede freezar la imagen que necesita.
Dr.: -Está todo bien.
Listo. Un camión de miedos afuera.
Concubino: -¿Y cuándo se puede saber el sexo?
Dr.: -En la próxima ecografía te lo CONFIRMO.
C: -Entonces ya lo sabés.
El Dr. sonríe. Automáticamente los padres, adultos, se convierten en dos niños de 3 años.
A coro: -Ah, no decinos, por favor. (Mate está en la camilla, en batita, pero si puediera agarrar al ecografista de la solapas lo haría).
Dr.: -No, no, porque si después te lo cambio ¿qué pasa?
Nosotros: -Noooo, te juramos que no te decimos nada. En serio. En serio.
Y no hubo caso. Nos dejó con la intriga.
Sr. ecografista, yo lo quiero mucho, pero sépalo: eso NO se hace.
okupa
"esta semana lo vamos a tener que desalojar"
obstetra dixit sobre poroto, que se rehúsa a abandonar su nido
y es lógico... con lo difícil que está encontrar un alquiler como la gente en estos tiempos!
la madre que no parió
sí, estoy monotemática, pero la inminente llegada de poroto (inminente en los papeles, parece que el chico está demasiado cómodo donde está y no piensa salir a tomar el aire) es EL tema del momento.
prometo volver a ser una persona normal (o casi) en breve.
se aprovechan de mi nobleza
Entiendo que hacer un regalo para un recién nacido e intentar ser original no es tarea fácil (tampoco es algo que considere necesario, pero la gente es así). Ahora, ¿a quién catzos se le ocurre regalar un mini disfraz del Chapulín Colorado para que le encaje a mi hijo?
Todo bien con el personaje de nuestra infancia, pero por si no lo recuerdan, su descripción era la de un ser: más ágil que una tortuga... más fuerte que un ratón... más noble que una lechuga... (y la puta que te parió)
globo
Está bien que la metáfora más común utilizada para hablar de mi panza sea la de un globo a punto de explotar. Pero de ahí a preguntar si la susodicha protuberancia corporal pesa, hay un trecho de distancia.
¿Qué te pensás, que está rellena de helio?
(Este inciso está dedicado a A., la tía intelectual de poroto, que me permitió escracharla públicamente. Te queremos tía, aunque pienses que la ley de gravedad no aplica a los 3 kilos de niño que cargo para todos lados.)
y van...
sumo nuevos implementos a la lista de cosas con
nombres espantosos que rodean a la embarazadita y su mundo: el formador/aireador de pezones (un coso de plástico que te ponés debajo del corpiño y pasás a ser automáticamente esto)
moda
no me digas que esta remera no es reeee sexy
ni con una tonelada de viagra
y por último, te digo dos palabras y te deserotizo de aquí a la eternidad:
TAPÓN MUCOSO.
así no hay pareja que aguante, caraho.
cortitas y al pie hinchado de la embarazadita II
ansiedad
A 7 días de la fecha probable de parto -un invento de porquería, a mí decime con exactitud cuándo voy a parir si sos macho (?)- trato de mantener la calma y no salir corriendo al sanatorio cada vez que me dan tres contracciones seguidas.
Intento que se complica cuando el 90% de la gente que conozco llama religiosamente cada día para ver "cómo estás", que traducido al castellano frontal sería "¿y, ya pariste?".
O bien, si no te encuentran en tu casa, llaman al celular al grito desesperado de "¿quéee pasóoo?".
Voy a empezar a hacer delivery de Rivotril intravenoso para todos... o mataré a alguno en el camino.
ese útero es para hacerle una essstatua
Durante mi vida he escuchado todo tipo de piropos hacia mi persona: elegantes, groseros, mentirosos... Pero jamás se me hubiera ocurrido que un día alguien me dijera "ay, qué hermoso cuello" mientras me hacía un tacto vaginal.
trusa o muerte
Lencería del barrio de Once. Mate compra camisón (que detesta), corpiño con ventana (que detesta) y se dirige a la caja a pagar por esas prendas inmundas que deberían ser incluídas en el plan materno infantil. Entoces se sucede el siguiente diálogo:
vendedora entrada en años: - ¿Y no te vas a llevar una "trusita"?
Mate, mientras piensa si hay algo más deserotizante que encajarse una trusa, aunque sea en diminutivo:
- No, me dijo la partera que no hace falta.
vendedora, con cara de desconfiada:
- Seh? Qué raro, porque mi hija tuvo hace poco y le pidieron.
Mate, que se pregunta qué carajo le importa la hija de la vendedora:
- Ah, mirá vos. Pero a mí me dijeron que no. Te agradezco.
vendedora, como si le hubiera matado a la madre:
- Bueno, ya vas a ver, te la van a pedir. Cualquier cosa mandarás a comprar a alguien.
WTF? ¿Me encontré con una fundamentalista de la trusa?
negación
todavía no pude ir a comprar el sacaleche
cortitas y al pie hinchado de la embarazadita
cuestión de espacio
usted preguntará, ¿por qué camino con los pies mirando cada cual a un punto cardinal opuesto como un pato con hemorroides? porque hay un ser humano con la cabeza introducida en mi pelvis y bailando el hula-hula.
acto reflejo
coméntele al taxista que está a menos de 20 días de parir y el susodicho la mirará por el espejo retrovisor con cara de susto y su piecito se clavará en el acelerador automáticamente. no falla.
generalidad
todos los automovilistas temen que rompa bolsa y les arruine el tapizado. incluso Concubino.
generalidad 2
el camisón es la prenda de vestir más horrenda que ha pergeñado la humanidad después de los jeans nevados.el corpiño con "ventanita" para amamantar es otra porquería infame.
pedido
nunca me dio vergüenza ir a la farmacia y pedir forros, o tampones. pero no sé que cara poner para pedir un "sacaleche".
la turuleca
en espera.
a veces moviendo el piecito o tamborileando los dedos sobre la mesa.
la mayor parte del tiempo, en silencio. alejada, ensimismada.
enmimismada.
sin querer ver a nadie.
y todos queriendo verme, como si la contemplación de esta panza a punto de reventar fuera una obligación. un presagio, una noticia.
como si ellos estuvieran esperando parir. todos moviendo el piecito o tamborileando los dedos, todo el tiempo.
shhh...
no quiero a nadie más que a nosotros dos. y esta espera.
quiero que seamos estos tres que seremos, y nada más.
sin estridencias. tranquilos.
ya falta poco. casi nada.
me alejo. me callo.
me enmimismo.
shhhh...
estoy empollando.
estar embarazada también significa...
- Tener que escuchar que una vieja con master en conchudez te diga que "se va a ir a la esquina a que la embaracen" (sic) para poder hacer la cola del super como vos, que sos re viva y utilizás tus kilos de panza para pasar más rápido que el resto de los mortales.
- Que en la cena de navidad se debatiera una media hora sobre el nombre que debería ponerle a MI hijo. (Hasta que una cuñada muy sagaz vio mi cara de "me voy a suicidar con la cucharita de helado" y cambió de tema.)
- Que en el medio del curso de preparto, durante el dictado de la materia "Pujo 1", y con cuarenta grados celcius de temperatura ambiente, se cortara la luz -y por lo tanto el aire acondicionado-, dejando a un grupo de unas 20 mujeres a punto de explotar, con las piernas en elevación, haciendo fuerza y produciendo unas dos toneladas de sudor por segundo.
- Qué él le cante a la panza y el bailarín que mora en mí le patee la nariz...
paremos la pelota
Nadie, en todo este tiempo, me aclaró que una de las famosas y nunca bien ponderadas experiencias inolvidables del embarazo era, durante el curso de preparto, encajarme una pelota de tenis donde no me da el sol y sentarme a empollarla durante un buen rato.
Un poco de respeto, ¡caraho!
el embarazo es una de las etapas más maravillosas que una mujer puede padecer
No hablo mucho del tema porque siempre me aburrieron las mujeres que se convierten mágicamente en conductoras de programas pedorros de Utilísima (llámense éstos “Mi bebé” o “Hablemos como taradas ahora que somos madres”) porque están embarazadas, o tuvieron un niñx. Sin embargo, en estos 7 meses hay algunas reflexiones que me gustaría dejar sentadas (para que no se cansen, no sabés cómo se nos hinchan los pies.)
- Palabras como calostro y mecoño seguirán siendo aberraciones del idioma, y no pienso repetirlas cada dos minutos a partir de ahora.
- Nunca supe pronunciar bien “puerperio”. Otra palabra horrenda.
- No te enojes, oh madre con experiencia, si estoy poco dispuesta a discutir el estado de mis pezones con el resto del planeta. No quiero que hables de mis pezones. Me basta con estar obligada a ver los tuyos mientras intento comer una milanga con fritas, porque no puedes refrenar la llamada de la naturaleza y sacas la teta como un resorte cada vez que tu hijx llora.
- Cuando me veas, oh destructor de mi burbuja de intimidad, no extiendas tu mano para tocar mi barriga como si ésta fuera la lámpara de Aladino. Si no lo hacías antes, no veo por qué consideras que mi cuerpo se ha convertido en res púbica. (Lo de res te lo entiendo, el resto no).
Digo yo, si gestáramos los niños en el trasero, ¿resulta que de golpe todos nos empezarían a tocar el culo sin permiso?
- Decime Rulo, ¿qué catzos puede tener un cochecito para bebé para que salga dos millones de pesos? ¿Le va haciendo masajes al niño para que no se estrese? ¿Le canta canciones de cuna?
Y ¿por qué los hacen de semejante tamaño? ¿Algún experto diseñador vio el estado calamitoso de las calles en las que debemos transitar? El mismo experto diseñador, ¿trató de subirse a un bondi sujetando a un bebé en una mano (intentando que no se le rompa) y con semejante mamotreto en la otra? ¿Y dónde carajo se metió las monedas para poner en la maquinita? ¿En la boca?
- La ecografía 4D no es para mí. He recibido los más calurosos elogios sobre la misma. La supuesta ventaja que más me han comentado no es médica, es de carácter ansioso: podés ver las facciones de tu hijx antes de que nazca. (Oh, qué haríamos sin los avances de la ciencia).
Eso si dejás de lado que entre las facciones de tu hijo se encuentran una serie de protuberancias anaranjadas que lo hacen parecer más a un Bob Esponja con exceso de cama solar, que a un ser humano.
- El avispado que a esta etapa le puso dulce espera era varón.
De otra forma no se entiende cómo una persona en sus cabales puede definir así a una etapa en la que te la pasás los primeros tres meses vomitando, durmiéndote en todos lados, con la boca de Moria Casán (porque te salieron herpes por primera vez en la vida) y las tetas de Isabel Sarli, e intentando no caerte desmayada de los mareos.
Los segundos tres meses, visiblemente rechoncha pero con una panza que no se sabe bien si es por exceso de ravioles o qué, lo que te convierte en una gordita desubicada que llora por cualquier cosa y pretende que le den el asiento en los transportes públicos.
Y los últimos tres meses, caminando como un pato camorrero, cansándote hasta de respirar, las piernas hinchadas, el estómago comprimido (pero seguís con hambre), sin dormir ni dejar dormir, y cruzando los dedos para que al chico no se le ocurra querer salir en el momento menos oportuno. Eso, si tuviste suerte y no te salieron hemorroides.
- Palabras como calostro y mecoño seguirán siendo aberraciones del idioma, y no pienso repetirlas cada dos minutos a partir de ahora.
- Nunca supe pronunciar bien “puerperio”. Otra palabra horrenda.
- No te enojes, oh madre con experiencia, si estoy poco dispuesta a discutir el estado de mis pezones con el resto del planeta. No quiero que hables de mis pezones. Me basta con estar obligada a ver los tuyos mientras intento comer una milanga con fritas, porque no puedes refrenar la llamada de la naturaleza y sacas la teta como un resorte cada vez que tu hijx llora.
- Cuando me veas, oh destructor de mi burbuja de intimidad, no extiendas tu mano para tocar mi barriga como si ésta fuera la lámpara de Aladino. Si no lo hacías antes, no veo por qué consideras que mi cuerpo se ha convertido en res púbica. (Lo de res te lo entiendo, el resto no).
Digo yo, si gestáramos los niños en el trasero, ¿resulta que de golpe todos nos empezarían a tocar el culo sin permiso?
- Decime Rulo, ¿qué catzos puede tener un cochecito para bebé para que salga dos millones de pesos? ¿Le va haciendo masajes al niño para que no se estrese? ¿Le canta canciones de cuna?
Y ¿por qué los hacen de semejante tamaño? ¿Algún experto diseñador vio el estado calamitoso de las calles en las que debemos transitar? El mismo experto diseñador, ¿trató de subirse a un bondi sujetando a un bebé en una mano (intentando que no se le rompa) y con semejante mamotreto en la otra? ¿Y dónde carajo se metió las monedas para poner en la maquinita? ¿En la boca?
- La ecografía 4D no es para mí. He recibido los más calurosos elogios sobre la misma. La supuesta ventaja que más me han comentado no es médica, es de carácter ansioso: podés ver las facciones de tu hijx antes de que nazca. (Oh, qué haríamos sin los avances de la ciencia).
Eso si dejás de lado que entre las facciones de tu hijo se encuentran una serie de protuberancias anaranjadas que lo hacen parecer más a un Bob Esponja con exceso de cama solar, que a un ser humano.
- El avispado que a esta etapa le puso dulce espera era varón.
De otra forma no se entiende cómo una persona en sus cabales puede definir así a una etapa en la que te la pasás los primeros tres meses vomitando, durmiéndote en todos lados, con la boca de Moria Casán (porque te salieron herpes por primera vez en la vida) y las tetas de Isabel Sarli, e intentando no caerte desmayada de los mareos.
Los segundos tres meses, visiblemente rechoncha pero con una panza que no se sabe bien si es por exceso de ravioles o qué, lo que te convierte en una gordita desubicada que llora por cualquier cosa y pretende que le den el asiento en los transportes públicos.
Y los últimos tres meses, caminando como un pato camorrero, cansándote hasta de respirar, las piernas hinchadas, el estómago comprimido (pero seguís con hambre), sin dormir ni dejar dormir, y cruzando los dedos para que al chico no se le ocurra querer salir en el momento menos oportuno. Eso, si tuviste suerte y no te salieron hemorroides.
Nota final para las almas sensibles:
La que suscribe también podría listar todas las cosas bellas, emocionantes, lacrimosas y sumamente extrañas de estar embarazada (porque debe haber pocas experiencias más surrealistas que sentir que hay algo vivo moviéndose en tu panza).
Pero las hormonas me tienen así: belicosa. Y si no te gusta, andá a leer mundomamita.com y que te garúe finito.
La que suscribe también podría listar todas las cosas bellas, emocionantes, lacrimosas y sumamente extrañas de estar embarazada (porque debe haber pocas experiencias más surrealistas que sentir que hay algo vivo moviéndose en tu panza).
Pero las hormonas me tienen así: belicosa. Y si no te gusta, andá a leer mundomamita.com y que te garúe finito.
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