se7en

Hace como dos mil años, Fer, una amiga de la casa, me pasó un meme que no pude responder por estar en la casita de las sierras panza arriba. Así que, por más tiempo que haya pasado bajo el puente, aquí me tienen, contestando.
En lugar de 7 secretos voy a contar mis 7 pecados capitales. Porque sí, si creyera en Dios seguro que debería temer el infierno.

Ira
Parte de este blog está compuesto por las cosas que me sacan de las casillas, lo que sucede con alguna facilidad. Últimamente me está poniendo en “asesino de Denver mode on” la gente que no lee los mails. No hablo de la gente que no abre sus mails, sino de la que abriéndolos, le pasan con los ojitos por encima al texto, como si esas letritas que están ahí todas juntas no tuvieran ningún significado.
A las palabras se las lleva el viento, pero decime papa frita, si lo que te pido está por escrito, ¿por qué catzos sos incapaz de darle pelota? ¿Cuántas veces tengo que repetir la frase “como te dije en el mail anterior” sin sentir que escribo en ruso, o que soy una boluda a cuerda?

Lujuria
No comments.

Gula
Tengo problemitas con la ingesta de dulce de leche en raciones humanas. Ya lo he dicho: el record de velocidad en hacer desaparecer un kilo del bendito potaje es mío, y no me lo saca nadie.
No sólo le pongo dulce de leche a los postres Ser (decime ¿para qué compro un postre light si le voy a mandar una cucharada de DDL encima?), al helado, a las frutas (dícese de manzana verde, mandarina, banana y la mejor de todas: frutillas) sino a las tortas que ya vienen con DDL, chocolate y otras cosas empalagosas.
Porque nunca es suficiente dulce de leche.
Necesito una intervención de Dulcedelecheros Anónimos ya mismo.

Soberbia
Desde que tengo uso de razón llevo a la autoestima medio a la rastra, por lo que no puedo jactarme de mucho. Peeero, ¿saben qué? MI hijo es el MÁS MEJOR de todo el universo.
Y después de decir eso, también podría agregar que soy la madre más original de la historia humana.

Pereza
Cuando era niña me rehusaba a dormir la siesta. Hoy le tiraría de las colitas a esa misma niña, por desperdiciar tanto sueño. Mi reino por unas horitas de modorra diaria. Y por despertarme después de las 10, y dormir 12 horas de corrido como en las viejas épocas.
Dormir es mi anhelo más profundo desde que tuve un hijo. Y lloro pensando que, en breve, va a haber otra criatura gritona en la casa impidiéndome pegar un ojo en toda la noche.
Mi hijo está quince minutos a los gritos porque yo soy incapaz de mover mi masa corporal de la cama cada mañana. Odio madrugar (lo que sucede si me despiertan antes de las 9). Nunca voy a entender a la gente que se levanta a las 7 am un sábado, o a la que pone el reloj dos horas antes para prepararse antes de salir. Con tal de tener cinco munitos más de sueño, te duermo vestida, maquillada y con la cartera en la mano.
Por eso, felices los que duermen a pata suelta, porque de ellos será el reino de los sueños.

Avaricia
Este vicio no se relaciona con la plata, sino más bien con la acumulación innecesaria de objetos inútiles de todo tipo. En un futuro temo aparecer en ese programa horrendo que se llama acumuladores o algo así. Porque mediante la frase "esto me puede servir más adelante" me lleno de porquerías que jamás en la vida usaré, pero tampoco puedo tirar. Últimamente colecciono tarros de vidrio. Están todos vacíos en un placard, ocupando espacio. Pero ya los voy a usar, aunque los tenga que rellenar de pelusa.

Envidia
Envidio profundamente a la gente que va por la vida sin que le importe un pito la opinión ajena. Con el tiempo aprendí a restarle algo de importancia, pero como dije antes, como mi autoestima viene a la rastra desde que la tengo, siempre me costó hacer y decir sin pensar en el qué dirán. Y me torturo. 
Por ejemplo: conozco a alguien, entablo una conversación semi humana (no soy un as de la charla) y cuando esa persona se va estoy todo el resto del día analizando cada cosa que dije, o que no dije, recordando cada vez que me puse colorada (porque encima me sonrojo por todo), y siempre llego a la conclusión de que la gente debe pensar que soy medio tarada.
Por eso, a vos, que decís cualquier burrada y no se te mueve un pelo. O que salís por la vida vestida como para ir a un baile de disfraces, ponele, a vos, te odio. No porque quiera ser una burra, o una ridícula, sino porque la carencia de autocrítica sólo me recuerda el exceso que llevo a las espaldas.

¿Y usted? Se abre el confesionario. 
Acá nadie lo va a mandar a rezar un padre nuestro al final. Es más, seguro que terminamos aplaudiendo sus vicios. Lo escuchamos atentamente.
   

postales de paz

El viaje de vuelta estuvo cargado de tristeza. Esa tristeza singular que nace del tiempo que sabemos bien aprovechado, palmo a palmo, con los ojos perdidos en el ruido de un arroyo, en las manos sucias de un hijo, en la respiración pausada de ese que siempre anda por la vida rapidito.
Esa tristeza del volver a la ventana que sólo sabe dar a otras ventanas. Tristeza gris, monónota; de ciudad que encima llueve. La muy pedante.
Y aunque en las venas me corre un poco de cemento. Y aunque no concibo una vida alejada de este ruido infame de bocinas, de caras de culo a granel, de lucecitas a toda hora, qué bien vienen las cuotas de otro mundo. Como globulitos homeopáticos de paz. 
Un tratamiento de sólo cinco días. Y volver alegre, y tranquila, y triste al mismo tiempo. Después de haber saludado a los pajaritos que nos vinieron a despertar todas las mañanas, al arroyito que nos enfrió las manos y nos calentó un poquito el alma, a los animalitos que solemos ver desde la ventanilla, ahora pastando por ahí en el "patio". 
Volver, después de haber tenido todo el día, completo, para mí, a esos dos atorrantes que hoy veo de a ratos. 
Volver, pensando en regresar. A la casita de las sierras. Al arroyito. 
Ya será. 
Mientras tanto, me quedan los recuerdos, y algunas postales. De la calma, de la felicidad. Esa cotidiana. De las cosas chiquitas.
La única que vale la pena. 

espiando la infancia televisada

Ser madre no sólo es educar, poner límites, comer sobras y aprender a taparse las manchas que el pibito se encarga de hacerte siempre cinco minutos de salir. También tiene momentos mágicos, como compartir un rato de televisión.
No voy a salir con "en nuestra época la televisión para niños era mejor" porque me acuerdo de la boluda de Xuxa y de la caradura de Patsy (que hacía lo-mis-mo que Xuxa pero made in argentina, pedazo de chorra) y me sacaría las córneas con una cucharita de té. 
Pero en estos días de vacaciones, en los que estuve sentada más de la cuenta frente a canales como Disney Junior y Baby Tv (porque no, a hijo no le gustan los mismos dibujitos que a mí. Mirar Bob Esponja o Pucca no hubiese sido problema y de pakapaka sólo los Chikuchis, es un dictador el enano) me surgieron algunas preguntas/reflexiones.

- ¿Por qué Mickey habla en ruso? Si no, explicame qué es la frase que inicia su programa  "Mishka, Mushka, Mickey Mouse", que incita a repetir como un mantra. Esto en la guerra fría no pasaba.
- Yo recuerdo a Mickey y sus amigos, todos crecimos con el ratón de voz alla Buonanote. Lo que no recuerdo es que fuera taaan goma. Otra cosa que no recuerdo es que Daisy fuera ¡tan trola!
- Los programas donde el niño debe responderle a los personajes, que se quedan mirando la pantalla como estúpidos durante dos o tres segundos, es uno de los peores inventos de la humanidad. Cuando el niño no contesta, porque no sabe hablar ponele, se produce un silencio de esos que sólo pueden reproducirse en un ascensor al que subieron dos vecinos que no se bancan. Y cuando el niño sabe contestar, a los dos minutos entiende que en realidad nadie lo está escuchando. Basta de dibujitos interrogadores. La próxima vez que Dora la exploradora me pregunte por qué camino debe ir, voy a gritarle que se consiga un GPS y me deje de joder.
- No sé a qué psicopedagogo se le ocurrió que cada dos palabras en castellano metan una en inglés para que los pibes vayan aprendiendo la lengua del imperio desde chiquitos. Evidentemente a un spicopedagogo del imperio. Ahora, el pibe ¿aprende algo además de cómo parecer un poco esquizofrénico? ¿O después anda por la vida hablando como un latino ilegal residente en los EEUU?  Hola don Pepito, hello don Pepito! Si Gaby, Fofo y Miliky vieran esto se arrancarían la nariz de payaso a mordiscones entre ellos.
- Debe haber algún estudio al respecto, y debe tener que ver con la educación temprana de nuestras niñas para que sean futuras mujeres reventadoras de tarjetas de crédito. Si no, decime por qué el 80% de las publicidades son de juguetes para nenas. Entre ellos, el shopping de las Pin y Pon, las mil cositas de Barbie, las princesas, y las valijas de maquillaje de Juliana (que hace unos avisos que dan miedo).
- Y además decime en qué universo paralelo a una nena le puede gustar una muñeca diabólica a la que se le enciende la cara.
- Entre otros juguetes vi uno que no pude encontrar en youtube, pero se trata de un juego de mesa para toda la familia, consistente en un perro al que le ponés cosas por la boca... y ¿adiviná por dónde le salen? No sé cuál es el objetivo del juego, y quién gana. Pero tampoco quiero averiguarlo.
- Y por último, quiero tomar lo mismo que los que hacen los programas de Baby TV. En serio. Si en ese canal hicieran antidoping antes de entregar el material, no queda nada...

Y usted, que miraba a Carozo y Narizota, que ahora dan las noticias, y se le eriza la peluca cuando Panam le canta a un cangrejo cuya principal característica es hacer caca frente al resto... ¿qué ha visto de esta TV para la niñez moderna que le llamó la atención? Cuente, así hacemos catarsis de entre todos. Que acá no va a venir ningún pequeño imberbe a retrucarnos que todos esos comentarios sólo podemos hacerlos porque ya estamos viejos y chotos.

yo quiero mi medalla

No hay nada como mirar los juegos olímpicos, desparramada en el sillón, comiendo un muffin de chocolate, en pantuflas, mientras se hacen comentarios tales como "saltó demasiado pronto", "ese yankie es un muerto", o "con Cachito Vigil esto no pasaba". 
Y no es que repentinamente una se haya convertido en una experta alla Bonadeo; una, que tiene menos deporte que la revista Living. Es que una podría llevarse varias medallas, si en los juegos olímpicos se reconocieran disciplinas más mundanas, que exigen capacidades singulares, pero que nadie reconoce.
Porque, si pensamos un poco, todos podemos ganar una medalla de oro. Porque todos escondemos una capacidad innata que nos caracteriza, que nos eleva sobre el resto de los mortales, y nos hace únicos. Como Michael Phepls, pero sin músculos, y con un poco menos de cara de nabo.
Por ejemplo:
- Mi vecina de arriba tiene el récord olímpico en "lanzamiento de objetos contundentes al piso". Y es campeona universal en "arrastramiento de muebles pesados". Una gla-dia-do-ra.
- En la categoría "vaciamiento de potes de dulce de leche a velocidad" soy insuperable. Pero también me destaco en "carrera desorientada y extravío por las calles de Buenos Aires y alrededores", y "emanación de lágrimas por cualquier pavadita", entre otras tantas. Soy una atleta completita... 
- Mi madre tiene el récord mundial en "envío de mensajes de texto incomprensibles", "lanzamiento de comentarios culpógenos a la progenie" (en esta disciplina está cabeza a cabeza con mi suegra) y "resistencia a las opiniones ajenas".
- Mi cuñada se lleva el premio en "disparo de comentarios desubicados en almuerzos familiares" y es velocista en "colocación de cara de culo al piso".
- Mientras que Concubino, se lleva el oro en remo y "natación en pileta de Nutella en reuniones aburridas"; además tiene especial capacidad para el "giro olímpico cual calesita antes de salir de la casa" y "resistencia en posición de potus frente al televisor".
Y usted, querido lector, ¿en qué disciplina se destaca?
No sea humilde, y reclame su medalla.  

the sillita gate

Trato de no discutir con mi madre. Treinta años de clases intensivas de chocar con una pared de sordera, me han enseñado que la mayor parte de las veces es preferible decir "tenés razón" o directamente hacer silencio, a gastar las energías vitales en querer hacerle entender algo a una persona que cree que su cosmovisión es la única posible. Y que los demás somos todos medios opas. 
Desde cuestiones políticas a temas tan triviales como explicar que un xilofón para un niño de 6 meses es tan divertido y tan seguro como chupar un clavo oxidado (y el niño encontraría más diversión en el clavo), llevarle la contraria en algo es una tarea titánica.
La última batalla se está desarrollando alrededor de una sillita. 

No sé de dónde sacó, mi madre, que existe una tradición familiar por la cual "cada uno tiene su sillita" (de esas que en general vienen acompañadas con mesitas ad hoc y donde los niños hacen que toman el té o pintan). 
ELLA es la que tiene sillita. Y un día, en plena adolescencia, me encajó un banquito a mí, imposible de rechazar, por estar pintado con sus propias manos. ¿Para qué catzos podía querer un banquito a los 17 años?
Mi hermano nunca supo de sillita.  Por lo que, o no es considerado parte de la familia, o la tradición hace agua por todos lados.

La cuestión es que cada vez que puede, mi madre, me dice que le va a comprar LA sillita al Chino. "Porque todos tienen su sillita".
A esta altura del relato me tiraría por la ventana con tal de no soportar la frase antedicha una sola vez más. Pero tengo deberes de madre.
Le expliqué que no tengo lugar donde poner la sillita, gracias a ella misma, que antes de esta batalla se empecinó en traer un caballito del tamaño de un pony para que el niño lo montara (el niño, con 9 meses, lloraba a mares cada vez que veía al susodicho caballito del demonio). 
Le dije que el niño no sabe cómo carajo se usa una sillita, y que se va a romper la crisma.
Le dije que una sillita sola es un embole para cualquiera, que debería tener su mesa. Y que si no me entra una sillita menos me va a entrar el jueguito completo.
Finalmente le dije que si se aparecía con una sillita en mi casa la iba a usar de madera para un asado.

Pareció entender. O me dejó creer que entendía.
Porque un domingo de estos que pasaron, fuimos a almorzar a su casa. Y cuando abrimos la puerta, en el medio del comedor, desubicada como vegetariano en Siga la vaca, ¿qué había esperándonos? Una sillita. 
No la compró, era su sillita. 
Su idea era corroborar ante los ojos del resto, los opas que no saben nada de la vida, que el niño se iba a divertir un montón con la sillita.
¿Y qué hizo el niño?
Miró la sillita, se subió a la sillita, y se balanceó hasta caer como una bolsa de nabos de la putísima sillita. 
Y con esto, ¿corroboró mi madre que el niño aún no está en esa etapa de su desarrollo que le permitiría, al menos sin matarse, seguir la tradición familiar inexistente?
¿Eh?
¿Qué creen ustedes, queridos lectores?
Al ver al niño desparramado en el piso y llorando, mi madre, toda comprensión, exclamó:
- Y claro, no sabe cómo usar la sillita... ¡porque no tiene ninguna!

Si me pego un corchazo, cualquier día de estos, no se pregunten por qué.  

el mundo se divide

Entre los que gustan de charlar con el taxista,
y los que NO
(y le rezan a todos los santos para subir y que el susodicho sea mudo)

si sortean casas por lotería, por qué no sortear el menú semanal

Hace un tiempo puse a consideración de esta honorable asamblea (?) ese problemita universal que surge cuando, cada noche, nos preguntamos "¿qué comemos?" y se arma la de San Quintín. 
Los integrantes de este foro me dieron varias ideas, y de ellas salió lo que hoy cuelga de mi heladera y hace dos semanas pongo en práctica: el "Menú semanal por sorteo o licitación".

A pedido del público, cuéntoles cómo funciona.

Preparación:
1. Durante un par de días estuvimos, junto a Concubino, recolectando platos y recetas que hacemos siempre, algunas que teníamos olvidadas, y buscamos nuevas.
2. Luego las separé en categorías (pongalé: carnes, verduras, pastas, tartas, arroces... y así).
3. Armé tarjetas con los platos, sus ingredientes, y una breve explicación de la preparación (que sirve para platos nuevos, o para Concubino, que sólo recuerda cómo se hacen los fideos.)
4.Finalmente, (y durante un domingo de superacción en el que además cosí dos dobladillos, dos fundas de almohadones y  una bolsa en la que mandé el regalo para mi ahijado), armé un "panel" de donde cuelgan las tarjetas.

Funcionamiento: 
1. De los siete días de la semana, el menú funciona durante cinco. Los otros dos se pide o se comen sobras, o se hacen sámbuches.
2. Cada domingo (que es cuando hacemos el pedido del súper) se sortea un plato por categoría. Con eso tenemos los ingredientes que hay que comprar para cocinar toda la semana. 
El sorteo es la parte lúdica de la cuestión, elegimos números, cerramos los ojos, tiramos las tarjetas por el aire cual secretaria de Sofovich, qué se yo... si se tienen niños quizás hasta sea un momento divertido de la familia (ah, ella se comió un capítulo de la Súper niñera y se hace la pedagógica.)
3. En cada categoría, además, hay tarjetas en blanco, o comodines, que nos obligan a buscar una receta nueva de dicha categoría. 
Sólo se puede sacar un comodín por semana.
4. Las tarjetas usadas se van guardando aparte, para que no entren en el sorteo de la semana siguiente, y los platos no se repitan.
5. Cuando se gastan todas las tarjetas, se recomienza el sorteo desde cero. Cuantas más recetas se tengan, más variedad en la alimentación familiar, y menos repetición de platos (y de la frase "otra vez arroz???").

Obviamentese si uno tiene unas ganas locas de comerse una grande de napolitana (y no dormir en toda la noche porque no puede más de la acidez, cof cof), o de cocinar mondongo, no importa lo que diga el menú. La idea es eliminar el conflicto inútil de cada día. Y colaborar a lograr la paz del mundo.

Confección del panel: cinco broches, un cacho 'e goma eva, un sobre con las tarjetas a ser sorteadas, un sobre para las tarjetas ya utilizadas, un sobre para las tarjetas en blanco (que se irán rellenando a medida que salgan los comodines -y que también se pueden usar para hacer la lista de compras-.) Y listo el pollo... o lo que haya salido en el sorteo.


encadenadas

parame la moto
Ayer me percaté, con asombro, que el fin de semana entro en el último trimestre de embarazo. Que alguien me explique cómo caraho se pasaron 6 meses y yo ni me di cuenta.
Y que alguien me explique cómo caraho voy a desarmar la casa para reubicar a sus habitantes si sigo tan pancha, rascándome la barriga mientras como toneladas de dulce de leche...

la bola loca
porque estaríamos en condiciones de afirmar que si me pegan un empujoncito a la entrada de la autopista, te hago Buenos Aires - Mar del Plata en tres horas y media, rodando.
Todo gracias al antojo de chocolate y dulce de leche, y a los budines de miel que salen del horno como tormpada de manco. 
Y pensar que en el embarazo anterior se me antojaba comer frutillas.

la segunda
Lo que pasa es que dicen que todos los embarazos son diferentes, son únicos, y piripipí (para más frases hechas, diríjase a mundomamita.com). Lo que no te dicen es que si en el primer embarazo tenías a toda tu familia encima hinchándote -más- los tobillos, dándote consejos que no pediste, preguntando gansadas y tratándote como una inválida; en el segundo embarazo nadie te pasa ni la hora. No sos novedad, y si encima tuviste el tupé de tener un pibe seguidito al otro, no sólo no sos novedad, sos bastante loquita.

la noticia
Porque a diferencia del primero, las reacciones de la gente cuando contaba que estaba (nuevamente) embarazada, pasaron del asombro a la penita sin escalas.
Escuché cosas como "pobre madre", "la que te espera" y "ay, ¡qué extraño!" (¿extraño?, extraño es que la Virgen María quedara embarazada de una paloma, no esto) y una sarta de expresiones más cercanas a la condolencia que a la alegría.
Pero la que se llevó todos los premios fue madre, que se enteró en el mismo momento que nosotros, y a pesar de nuestras sonrisas de oreja a oreja, nos miró, puso una cara indescriptible (mezcla de mujer de publicidad de Activia antes de tomar el yogurt, y paseante recién salido del tren fantasma) y dijo "aaay, msjhldfugsrbhaaeir". 
Un verdadero momento Kodak.

historia de una pared

Cuando nos mudamos a esta casa hubo que hacer muchos arreglos, entre otras cosas, repintarla completa. Había tantas posibilidades que casi enloquezco, pero opté por pintar todo de un mismo tono de blanco (un blanco que no lo es) y una pared de color en cada cuarto. 
En el mío, además, planifiqué poner una "mocheta" (se me ocurrió una idea y me enteré que se llamaba mocheta) de lado a lado en la susodicha pared de color, para ubicar cuadros y adornitos pequeños encima.
Eso nunca sucedió. 
Después planifiqué poner estantes en diversos niveles.
Eso tampoco sucedió.
Y así fue pasando el tiempo, y todas mis decisiones acerca de la pared quedaban en la mera idea. Y la pared seguía tan mustia como siempre.
Hasta que un día, de esos en los que me ataca la actividad febril (como este domingo, ya contaré al respecto), agarré los portarretratos sin pintar que había comprado hacía un año, un papel (¿crepe?) con el que me habían envuelto una taza, pintura, plasticola, armé cuadritos y finalmente los pegué a la pared con cinta doble faz.
Y ahora, cada vez que entro a mi cuarto, la pared me recibe llena de recuerdos, que seguirán aumentando con el tiempo.
Esa es la historia de esta pared. 
Ahora, llena de nuestra historia.



oda al publicista


Oh tú que eres el obrero
del arte capitalista,
ése que con gran premura
me vende cualquier verdura.

Oh tú que a tu mente obtusa,
la esfuerzas hasta el martirio,
y le vendes al incauto
desde un auto hasta colirio.

Hoy vengo a cantarte a tí,
Oh fiel padre del anuncio,
poetizo de la promo,
hacedor de los concursos;

Hoy vengo a cantarte a tí,
y de rimas hice un curso,
porque en tu prosa me veo,
y es horrendo tu discurso.

Pues me pintas cual esclava,
para vender lavandina.
Soy una sierva inliberta
de la Señora Cocina.

Pero si de Axe se trata
sólo soy un par de tetas,
un culo de dimensiones,
con cerebro de mamerta.

¿Acaso no sabes tú,
y tus otros camaradas
que mi sangre es bermellón,
rubí, roja o escarlata?

¿O es que acaso te confundes
ya entre todos los avisos,
y te crees que en mi útero
hay ríos de limpiapisos?

¿Por qué de mis tripas haces
un problema, un lamento,
encadenando mi suerte
al puto tránsito lento?

Músculos firmes, piel tersa,
sin rastros de grasitud;
y si soy vieja y me pisho,
¡llegó la "maduritud"!

Esa palabra oh creativo
no existe en el español.
Quizás sea un concepto nuevo
de tu idioma, el "menstruñol".

Lo que es yo, hablo castizo,
digo las cosas de frente:
tus avisos me dan asco,
me hacen querer matar gente.

Pues me tratas de boluda,
o de carne al matadero,
y pa’ que lave la ropa
Axel me canta un bolero.

No sé de dónde saliste,
si tienes madre o hermana,
pues para tí las mujeres
son todas pelafustanas.

Pero de algo estoy segura
Creativo Publicitario,
si llegas a ser mujer
me rebano los ovarios.


Esta pieza poética es la segunda incluida en el libro "Te rimo cualquier pavada", de próxima aparición en todos los kioskos de diarios de Paternal. Pídalo a su canillita amigo ya mismo!

de por qué no sé cómo ser madre de una hija

Cuando era chica mi madre siempre repetía que era una varonera, o bien una machona. Mientras el resto de las niñas jugaba a la payana, yo me trepaba a los árboles como un mono, o me subía a un terraplén y volvía toda roñosa y magullada.
En la adolescencia me decía "sos una crota, no sé a quién salís", mientras se le deshacía el brushing del espanto al verme lucir los jeans de mi papá con toda naturalidad. Eso y unos mechones de pelo violeta y verde que ahora imagino me quedaban horrendos.
No me maquillo, hace cinco años que no piso una peluquería, nunca me hice las uñas. La cera depilatoria me da alergia y los shampuses con aditamentos que te dejan el pelo hermoso y brillante, también. Mi cabello no está hermoso ni brillante, y está cortado a la que te criaste, pero no me pica.
Odio ir de shopping, odio el rosa, a las princesas de Disney, y muchas otras cuestiones que se consideran "femeninas".
Podría agregar que gran parte de lo que la sociedad considera como estrictamente "femenino" me parece una pelotudez, pero eso es tema de otro post.
No sé nada de todo ese universo.
Pero de lo que menos sé es de tener una relación madre-hija que no esté siempre al borde de la catástrofe.
No sé cómo es una charla de compinches con mi mamá, de confesiones, porque su mirada siempre me inspiró miedo. Porque mi madre considera que puedo llegar tan lejos, que cualquier paso que dé siempre se queda corto. Entonces, no importa qué hiciera, yo "podía más".  "Vos podés más", una frase que frente al espejo me traducía como "no sos lo suficiente". 
No sé cómo es una charla profunda madre-hija porque mi mamá siempre prefirió escribirme. Y por mucho que digan, las cartas no abrazan. 
Mi mamá no me enseñó ni me habló de esas "cosas de mujeres", quizás porque yo era demasiado machona para su gusto; pero también porque ella "no estaba ahí para ser mi amiga".
Sé que me ama con locura. De eso estoy segura. Los años nos acercaron, y hoy no le temo tanto a su mirada ("tanto", porque sus comentarios a veces siguen doliendo). Hoy sé que un error es tan humano como un acierto. Y que no soy ningún diez. Soy lo que me va saliendo.

Pero entonces, ahora, voy a tener una hija. Y tengo miedo. Porque no conozco otra relación que no sea una siempre al borde de la catástrofe. Porque también fue así la historia que vivió mi madre con la suya.
Ya amo a esa bebé que todavía no conozco, pero tengo miedo. Ese miedo de que llegue el día de mirarme al espejo y volver a sentir que, antes como hija y ahora como mamá, no fui lo suficiente.
 

lo pedís, lo tenés...

Como este blog es democrático y respeta el voto de las mayorías...

Y como con Concubino nos caracterizamos por ser muuuy prolijitos...

VAMOS A TENER UNA NIÑA!!!!!

Ahora se viene la búsqueda del nombre. Y refrenar mis ganas de salir ya mismo a comprar vestiditos...

que salga por lotería Nacional, y chau picho!

Llega la hora maldita, y nos rehuímos la mirada. Si no te miro, y no me ves, nadie pregunta. Pero el escape no dura mucho. Los estómagos llaman, más que preguntar rugen. Y entonces alguien lo dice, porque hay que decirlo. A no ser que tengas un plan. 
Nunca hay un plan.
¿Qué comemos?
Y se arma la podrida.
Porque a vos lo único que se te ocurre hacer son fideos, o vos podrías comer pizza todos los santos días.
Que no tengo ganas de cocinar, pero menos tengo ganas de pedir
¿Y entonces?
Terminamos en el arroz con manteca, los fideos con salsa o las sobras de la semana pasada... Y así no se puede.

Hay que tener un plan. 
¿Se puede tener un plan?
¿Se puede planificar la comida de toda la semana para no caer en el momento crítico del "qué comemos"?
¿Hay gente así de precavida y organizada?
¿Puedo ser YO tan precavida y organizada?
¿No me aburriría ser tan precavida y organizada?
¿Y si hago 14 papelitos con platos diversos y lo que se come sale por sorteo?
Para eso necesito 14 platos. Bueh, ponele que son menos, porque al pobre niño lo hago almorzar polenta cada dos por tres.
Ponele que hay que pensar una x cantidad de platos, fáciles y ricos. Y ponele que los anoto todos, y después hago el sorteo semanal.
¿Puede funcionar?
 
Necesito pensar en los platos.
Necesito ayuda.
¡Ayuda!
 
Lo dicho: qué difícil es ser precavida y organizada, caraho.

quede como una reina, usted que es una poligrilla

Me gusta comer rico. Y me gusta cocinar. Cocinar, que no es lo mismo que hacer la comida.
Entonces llega ese momento del día, tremendo él, oscuro, aterrador (?), cuando surge la pregunta "¿qué comemos?", y mi cuerpo y mi mente se debaten entre el cansancio de comer otra vez fideos, o tarta, o arroz, y el cansancio de hacer algo más elaborado.
Por suerte hay platos como el que sigue. Fáciles, ricos (muy ricos), e incluso aptos para hacerle a algún invitado.  Y quedar de maravilla, sin haber sudado la gota gorda. Anote Mirta, yo sé lo que le digo.

Pollo al verdeo
Agarre el pollo que tenga por ahí, o haya comprado para la ocasión. Yo tenía trozos, con hueso y todo, pero puede usar pechugas sin hueso, o incluso daditos (la cocción será más rápida). 
Tírele sal, pimienta y un poco de ralladura de limón por los dos lados, y déjelo en la heladera mientras corta las cebollitas de verdeo (entre 6 y 10), una cebolla común, y pela dos dientes de ajo
Caliente una sartén y meta un pedazo de manteca y un chorro de aceite. Dore el pollo de todos lados, bien dorado. 
Cuando el pollo esté doradito, tírele las cebollas y los ajos enteros. Y una vez que las cebollas se pongan tiernitas, eche vino blanco hasta que el pollo quede semi hundido.
Huela. Mmmm.
Baje un poco el fuego y deje que todo hierva. Si se queda sin líquido, tírele caldo
Cuando vea que el pollo está listo y todo nada en una salsa medio oscureli, tírele crema de leche
Los ajos los puede retirar al servir (o avisarle a su marido de la existencia de los mismos, y luego escuchar "eso no era una papita! me comí un ajo entero".)
(Las papitas eran "papas rústicas" -tomá pa'vo'- o sea, papa con piel y todo, hecha al horno.)
La ley del menor esfuerzo.








corazón

un corazón limpio y sonriente
suena a cascabeles

un corazón remendado
que ahora late más tranquilo

32 tamborcitos a lo lejos
sonando cada vez más cerca

muchos corazones al mismo ritmo
haciendo lo que mejor saben:
poner las cosas en movimiento
 
  
 

 

el gremio de Rulo

Rulo es ese ser humano que aparece en nuestras casas ante una llamada de auxilio porque: nos llueve en el living, explotó la instalación eléctrica, el inodoro se convirtió en una fuente romana, nos quedamos sin lavarropas, hay que instalar un artefacto... 
Y no importa a qué rama del arte de arreglar/instalar/acondicionar se dedique, aunque lo desconozcamos, Rulo pertenece a una secta que nació en el medioevo y sigue a rajatabla un código de conducta estricto; una serie de leyes que ha jurado respetar hasta la muerte (en el 90% de los casos, producida a manos de sus clientes). Por eso, no importa si plomero, gasista, electricista o cerrajero, Rulo hay uno solo.

- Si Rulo fuera médico, Rulo se la pasaría diagnosticando enfermedades terminales, aunque tengas una gripe de morondanga. Llamás a Rulo para que cambie una lamparita. Eso creés vos, que sos un ignorante y no sabés que la lamparita "se quemó porque hay un cable del año 20 que hace masa con uno del año 63 y es imprescindible cambiar todo", o te caerá la AFIP y te meterá preso por contrabando de instalaciones eléctricas antiguas (?). Menos mal que está Rulo para salvarte.

- Y después del diagnóstico, Rulo anuncia su solución, que siempre es la misma: hay que romper. Así como el chico de sistemas lo primero que hace es apagar todo y volver a prenderlo, Rulo rompe. Porque Rulo, en el fondo de su corazón, más que arreglar cosas, ama romperlas.
 
- Rulo es veloz, hasta que empieza el trabajo. Rulo diagnostica el problemón y promete arreglarlo en menos de lo que canta un gallo. Lo que no aclara Rulo es que el gallo se quedó mudo hace una década y hay que enseñarle a cantar de nuevo. Entonces, un día, te levantás, vas a la cocina en pantuflas, y te encontrás a Rulo desayunando con tu marido y tus hijos, como un integrante más de la familia.

- Así como Rulo tiene una concepción del tiempo diferente a la del resto de los mortales, sus presupuestos se acomodan a una lógica que ningún economista en toda la historia de la humanidad ha desentrañado jamás. Es por eso que Rulo te puede cobrar 500 pesos por apretar una tuerca, y 1000 por cambiar todos los caños de la casa. El valor de "la mano de obra" es un misterio sólo comparable a la existencia de OVNIS o la autoría de las líneas de Nazca.

- Rulo es exhibicionista. Rulo gusta de usar pantalones anchos, que dejan al descubierto sus partes traseras. Partes que una no querría ver ni en sus peores pesadillas. Pero si Rulo no muestra la raya, no sería Rulo.

A este blog lo lee gente que vive en parajes exóticos (?) y países del primer mundo en los que Rulo quizás no exista. Porque hasta donde sabemos Rulo es autóctono, nacional y popular.
Y usted, ¿tuvo la suerte de cruzarse con Rulo alguna vez? 
Si es así, cuente su experiencia, y ya que está mándele saludos, y dígale que me sigue lloviendo el techo de la cocina. Pero que no se haga drama, que yo lo espero. 

 

en cinco minutos me tomo un té

Y te hago un budín. 
Y un post de lunes con un poco de todo, que para algo esto se llama rara mezcla.

1.  ¡Un ansiolítico a la derecha!
Parece que el tema del sexo de porotx me llegó a lo más profundo de la psiquis (?) y ahora también sueño con ello. En realidad no me muero porque sea niña o niño, le encuentro muchos pros a ambos, pero la duda me car-co-me.
En el sueño era nena. Pero en el embarazo anterior mis poderes oníricos anunciaron exactamente lo mismo, por lo que, viendo al muchacho que se cuelga de mis piernas para mirar videos de los Backyardigans en este momento, podemos afirmar que de pitonisa me muero de hambre.

2. Y hablando de hambre
Te soluciono la merienda en cinco minutos. Anotá Carlota*, que no cualquiera te resuelve la vida en tan poco tiempo. 

Budín de miel  
Ingredientes: 
Harina 0000 250 g 
Azúcar 100 g 
Bicarbonato de sodio 1 cda (yo no tenía así que le encajé polvo de hornear)
Leche 220 cc 
Miel 6 cdas

Mezclás los secos. Agregás la leche, luego la miel. Revolvés. Y mandás a un molde enmantecado y al horno suave por 45 minutos (o lo que tarde en quedar hinchadito y dorado)
Y te queda algo como esto:


*En este mismo acto pedimos que vuelva "Cualquier verdura" a las canchas, que nos hacía comer rico y sano. Carloooota, volvé!  


3. La merienda blogger
Finalmente el encuentro blogger se ha reprogramado para el 16 de este mes. Es decir, el sábado que viene, por la tarde. Ya hay varias confirmadas (de las que no daré datos para que no les agarre miedo escénico). Por lo que, aquella que se quiera sumar a tan respetable tertulia, que levante la mano (enviando un mail a ciberviviendo@gmail.com o por el canal que más le guste, que hay muchos).

Por ahora, eso es todo para este boletín.   

¡pero si es una nena!

El otro día, mirando de reojo la televisión mientras revisaba los mails, me sorprendió la nueva publicidad de una empresa que brinda servicios de internet y telefonía. Digo me sorprendió, pero me quedo corta. Lo que me llamó la atención fue una imagen paticular, que me llevó a ver la publicidad completa, y exclamar algo irreproducible en el horario de protección al menor. Porque, después de todo, de eso se trata este post. De la protección de los niños, la que deberíamos darles los adultos, para que justamente puedan vivir esa etapa de sus vidas con plenitud.
En la publicidad, la nena realiza casi el mismo spot que anteriormente protagonizara la modelo Julieta Prandi, cuyo mayor aporte a la humanidad es el latiguillo "Tooodo". Y digo casi porque, a diferencia de Prandi, la niña, que no debe llegar a los 11 años, está mucho más maquillada y muestra supuestas fotos de su Facebook, en la que la podemos ver posar en bikini, como si fuera una modelo. Una modelo adulta. Una modelo sexy. Como Julieta Prandi (la "nena" de Francella, ¿recuerdan? Esa que era deseada por el padre de su amiguita, en un sketch que la hizo famosa).
La niña de la publicidad imita el spot de Prandi, como haría en el living de su casa, jugando. La diferencia es que acá no juega. Trabaja, y trabaja para vender. Ocupa el mismo lugar de la modelo sexy que te vende un servicio de internet, o una pasta de dientes, da lo mismo. Lo que reproduce no es el libreto de un spot, sino toda una concepción sobre el cuerpo de las mujeres y de las niñas, sobre su lugar en nuestra sociedad, sobre su sexualidad y su sexualización cada vez más temprana. Repite un libreto en el que parece que el único papel al que puede aspirar es al de convertirse en objeto de deseo. No importa que sólo sea una nena. 

    



cotidiana

Explicar el cansancio sin que suene a reclamo, o a queja. 
No el cansancio de agitación y sudor después del gimnasio. O esa pesadez en los ojos por haber dormido poco. Poder explicar ese cansancio que se acumula en el pecho, y en la cabeza, y que pesa dos toneladas cada vez que hay que levantarlo a la mañana, para seguir. 
Porque inevitablemente hay que seguir. Porque no importa el dolor de hace más de tres días seguidos. El niño de la cuna no entiende de migrañas. O de embarazos más sintomáticos que otros.
Sí entiende de embarazos. Entiende con el cuerpo. Con el llanto prolongado por cualquier cosa. El berrinche que no hizo jamás. A vos, que sos la madre. Y es con vos y con ningún otro. Porque el embarazo es tuyo, en tu cuerpo, que hasta ahora era de él, y te lo hace saber. Te lo recuerda a los gritos. En tu cabeza. Esa que late con un simple susurro.
No me quiero quejar. Siento que no tengo derecho a quejarme. Lo que sí tengo es suerte, mucha. Muchísima más que otras mujeres. 
Y sin embargo estoy cansada. Y no puedo tirarme a mirar el techo, como tan inocentemente me recomendó el obstetra. Porque hay un niño en la cuna que me demanda, y después hay trabajo, y hay que hacer la comida, y ordenar los jueguetes mil veces al día. 
Y hay un marido. Un marido que llega después de lo que parecen mil horas, y pide una sonrisa. Con razón. Porque del otro lado de la puerta hay un mundo que desgasta, que enloquece.   
Pero la sonrisa no llega. Lo que llega es el silencio. Porque no querés quejarte. Del dolor, del niño que (te) llora, que se cae, que se lastima. De la ropa que ya no te entra, de lo sensible, de lo embarazadísima que estás.
Y no decís nada. Sólo pensás en hacer la comida, e intentar dormir sin despertarte muchas veces, para no estar tan cansada al día siguiente. 
No decís nada, y es peor. Pero cómo decir sin sonar a lamento, a queja. 
Que estás cansada. Que no tenés ganas. De nada. 
De nadie. 
Ni siquiera de vos misma. Sobre todo de vos misma.
Explicar este cansancio sin que suene a queja. Y seguir adelante, como cada día.

el mundo se divide

entre los que toman el mate "clásico"
y los que lo tunean con cascaritas de naranja, yuyos y otros etcs.

no te preocupes

Es una declaración fácil de hacer y difícil de realizar. Aunque la digamos con convencimiento, porque el que tenemos enfrente necesita tranquilidad y sabemos que las cosas van a estar bien.
No estoy preocupada, o intento no estarlo, básicamente no pensando en el temita hasta tener una respuesta científica en mis manos.
El temita es un soplo. Un soplo en el corazón de mi hijo. Un ruido que no debería estar, pero que es muy "normal" en los niños, y más en niños como el que camina sin parar por casa, al que se le da por crecer a lo loco. 
El temita, en realidad, no es sólo su soplo. Es el mío. El que ya no existe porque lo remendaron, hace 21 años, cirugía a corazón abierto de por medio.
El temita es el miedo, porque ese soplo no parecía ser nada, y fue mucho. Fue una cicatriz que me cruza el pecho, por afuera, pero más que nada por adentro.
El temita es el dolor.

No te preocupes, me dicen, me repiten. Me llama el pediatra especialmente para repetir lo que me acaba de decir en persona: no te preocupes.
No, no me preocupo. Tengo miedo. Un poco.
Es mi carne que tiembla, porque sabe de doler.
Y es mi carne que camina sin parar por la casa, y no quiero que duela. Nunca. 

de marido y la belleza real (III)

A las que no lo conocen, desearía presentarles a Concubino, o J, mi marido sin papeles. Ese que hace más de 10 años me ayuda a aguantarme, aguantarnos y me aguanta. Es mucho aguante.
Ese mismo que amo con todo mi corazón, excepto en los momentos en los que busco una respuesta sincera sobre mi estado físico, y lo único que encuentro son respuestas demoledoras. Como esta, o esta. O como la descripción que hizo de mí cuando me vio entrar a la oficina hace unos días.
Yo, toda sensibilidad embarazadística. Yo, toda contenta con mi nueva pollera larga a rayas (de esas verticales que dicen que adelgazan, o disimulan, o vaya a saber). Yo, que hay que decirlo, hace un par de semanas despedí a mi cintura y le di la bienvenida a un culo desde el que tranquilamente se puede practicar bunging jumping*.
Decía, el amor de mi vida me vio entrar a mí, con todo mi yo a cuestas, y como hablaba por teléfono sólo hizo una sonrisita. Diez años después, esa sonrisita sólo podía querer decir "vamos a tener una charla sobre tu pollera nueva".
Y cuando colgó, se produjo el siguiente diálogo (al que ya debería estar... ¿acostumbrada?)

Mate con pollera: - Hola, qué pasa, ¿no te gusta mi pollera nueva?
Concubino con sonrisa: - Sí, es muy linda. 
M: - Entonces, ¿me queda mal?
C: - No, es que, no sé, te hace un cuerpo raro. 
(keyword: raro)
Mate esperando el temblor: - ¿Raro? ¿No será gorrrda?
C: - No, no. Parecés... UN POMO DE COLGATE.

El mismo ser que dice eso mientras se des-cos-ti-lla de la risa (y cuando lo lea acá se va a volver a descostillar) es el que de un día para otro armó una escapada relámpago a Mar del Plata, la ciudad en la que vive su suegro, que vendría a ser mi padre, y hoy, queridos lectores, les escribo con vista al mar.


Como diría el refrán: una de colgate, una de arena...

*(Debería preguntarle a mi obstetra si es un síntoma normal que de golpe y porrazo tenga el inicio del culo a la altura de la nuca.)



  

de confesiones y más premios

Debo hacer una confesión, ahora que están ahí del otro lado. Soy un ser humano, o por lo menos lo parezco, y como tal, y a pesar de mi educación progresista y libertaria (?) tengo prejucios. Sí, así como lo leen. No es tan terrible. Lo terrible es no darse cuenta.
Y será por la edad o por la maternidad (que te da vuelta las estructuras y te deja en bolas y mirando el horizonte) pero hace unos años que estoy a la caza de mis prejuicios, para por lo menos conocerlos, y saber por qué hago lo que hago o dejo de hacerlo.
Todo esto para decir que hace un tiempo hubiese sido incapaz -porque así funcionan los prejuicios, nos incapacitan para hacer, ver, dejar hacer- decía, hubiese sido incapaz de encontrarme con alguien por el sólo hecho de leer su blog y haber intercambiado unos e-mails. También me parecía un poco sinsentido esto de los premios, las cadenas entre blogs... Me parecía ¿infantil?
No sé qué me parecía, pero estaba equivocada. Seguramente lo que me movía, o más bien lo que me inmovilizaba, era la vergüenza. Vergüenza a no recibir respuesta, a la mirada de los demás, aún cuando esa mirada estuviese mediada por una pantalla. 
Tengo años de vivir pendiente de la mirada de los demás. Ya no tanto. Menos mal.

Lo que descubrí es que se puede dar y recibir mucho cariño y alegría, con el sólo acto de perder el miedo al "qué dirán". Y qué importa si a alguien le parece una pavada esto de pasarse un dibujito. Lo que importa es que recibir sus agradecimientos (incluso de algunas que pensé que no leían) por un premio en un blog fue tan lindo que ahora pienso por qué no empecé antes.
Pero acá estoy, y sigo pasando premios y dibujitos. Que no son nada más -y nada menos- que una manera de acercarse, y que sea lo que sea. 
Si es, habremos ganado mucho.

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Los premios eran por originalidad y estilo, yo lo rebauticé personalidad. Y me quedaban cinco, que son:
 
Jennifer Amapola Banfrula. Con ese nombre les dije todo. Pasen y lean. Esta mujer es una personalidad de esas que no pasan desapercibidas.

Alicia. Leo hace poco su blog, pero lo que me gusta es poder mirar otra cultura a través de sus ojos, que son de acá, pero navegan a dos aguas. Muchas ya la conocen, las que no, ya saben qué hacer.

Lila. Personalidad. Mucha. Eso veo en su blog, en su forma de escribir y contar y mezclar y dibujar con las palabras (literalmente, sus posts terminan siendo un dibujo). 

Memé. Ideas originales, muchos proyectos realizados, y un compañero que es para aplaudir. Muchas cosas lindas. 

Agus. Hace muy poco que la visito,  que ella anda en esto de los blogs, pero lo que ví me encantó. Originalidad y estilo a rolete. Pasen por su casa, que seguro se quedan.   

  

así da gusto...

... empezar la semana. Y eso que hay que remontar ese lamento constante que empieza el domingo y parece no terminar hasta el lunes a la tarde, cuando uno ya está resignado a dejar ir el fin de semana.   
Todo comenzó ayer, cuando mi coequiper de organización de evento blogger, la ya famosa Ann, me hizo acreedora de un premio. El susodicho sería porque éste es un blog con estilo. Faaaaah, tomá mate con chocolate. Igual yo creo que su intención fue calmar mi ansiedad por el ya mencionado encuentro. Mi estilo vendría a ser el "bolita de nervios". Igual se agradece lo mismo. Además me dice nerd y cool todo en la misma frase. Qué exagerada esta chica.
Y cuando ya estaba cambiando mi inicio de semana, no va que entro al blog de Fer Fer y ¡me encuentro con otro premio más! Ahí sí que terminó de irse toda la depresión del lunes.
Chicas, ustedes deben recordar que estoy en una etapa sensible de mi vida... Me van a hacer llorar.
En este caso es por "blog original". Qué honor. ¡Gracias Fer! 


Hecho el agradecmiento pertinente, debo pasar uno a 5 blogs y el otro a 10. Pero la verdad es que se me complica premiar a algunos por originales y a otros por tener estilo. Así que, como dirían en Feliz Domingo: Los dos a la final. 
Y entonces, 10 blogs originales y con estilo. Porque sobre todo son blogs (y bloggeras) con PERSONALIDAD. (Hoy los primeros 5 y mañana otra tanda, porque en este momento yo debería estar trabajando. Shhh) 

- Bella, porque es una fanática del Señor de los anillos, y las sagas fantásticas, y lectora empedernida, y tiene una perrita divina, y cocina, y labura, y todo lo cuenta con su personal estilo. 

- Café con tostadas, cuyo nombre nos emparenta de alguna forma  (el café y el mate son primos de alacena) y escribe de una manera que yo envidio mucho, y para colmo musicaliza sus post con canciones hermosas. 

- La Pé. Que antes era la tía, y después no. Que nos deleita con los diálogos laborales más desopilantes dil mondo. Y encima hace cosas riquísimas, y ¡comparte las recetas!

- Cecil, que la leo hace tanto tiempo que ya ni lo cuento. Que escribe como los dioses, y anduvo con la antorcha en mano para hacer justicia. Y se dedica al sacerdocio de la enseñanza. Una heroína.

- Maru, que no sé cuán seguido pasa por acá, pero tiene un blog que demuestra que es verdad que hay imágenes que dicen más que mil palabras, pero que nunca hay que olvidarse del valor de decir(se).



cumbre

Hace más de cinco años empecé a escribir un blog, que me llevó a otro, que me depositó en este espacio, el más personal de todos, ése en el que mezclo vivencias reales y no tanto, con lecturas, y música, y algunos chistes, y también lágrimas. Un poco de todo, y mucho de mí.
Y de a poco este blog se fue convirtiendo en eso que decía hace unos post atrás: una ronda de mate que viaja por fibra óptica. Una charla entre amigos, conocidos o llámelo como quiera, las etiquetas siempre son aburridas...
Todo lo anterior viene a cuento de algo que también dije en ese post: creo que va siendo hora de que esa ronda de mate supere los límites de la pantalla y pase al mundo "real".  Porque, les cuento, mi nombre no es Mate, y tengo un rostro, aunque no me guste mucho hacerlo público por internet. 

Por eso, y debo decirlo, empujada por la grata experiencia de haber conocido a una experta en reuniones bloggers como es Ann (y no haberme desmayado de los nervios en el proceso), les vengo a proponer a ustedes que pasan por acá hace mucho o poco, que comentan a veces o siempre, en fin, a ustedes que están leyendo; decía les propongo la idea de vernos, con algo rico de por medio, para hablar de bueyes perdidos. 
Aprovechando que se acerca el fin de semana largo por el 25 de mayo, entonces, las invito formalmente a una reunión cumbre, porque el pueblo quiere saber de qué se trata esto tan moderno de juntarse un grupo de gente que se conoce por muchas cosas, pero nunca se vieron las caras.
¿Se animan?  

Si son valientes y revolucionarias (?) levanten la mano, dejen un comentario o manden un mail (ciberviviendo@gmail.com), así coordinamos el lugar, hora y demás burocracias. 
Ann y yo estaremos repartiendo escarapelas en la puerta.