Hace cinco días que no duermo. Y sin embargo es difícil convencerme de que no estoy soñando...
Llegó Poroto, y a mí se me fueron todas las palabras.

Simplemente somos felices.


okupa

"esta semana lo vamos a tener que desalojar"

obstetra dixit sobre poroto, que se rehúsa a abandonar su nido
y es lógico... con lo difícil que está encontrar un alquiler como la gente en estos tiempos!

la madre que no parió

sí, estoy monotemática, pero la inminente llegada de poroto (inminente en los papeles, parece que el chico está demasiado cómodo donde está y no piensa salir a tomar el aire) es EL tema del momento.
prometo volver a ser una persona normal (o casi) en breve. 

se aprovechan de mi nobleza
Entiendo que hacer un regalo para un recién nacido e intentar ser original no es tarea fácil (tampoco es algo que considere necesario, pero la gente es así). Ahora, ¿a quién catzos se le ocurre regalar un mini disfraz del Chapulín Colorado para que le encaje a mi hijo?
Todo bien con el personaje de nuestra infancia, pero por si no lo recuerdan, su descripción era la de un ser: más ágil que una tortuga... más fuerte que un ratón... más noble que una lechuga...  (y la puta que te parió)

globo
Está bien que la metáfora más común utilizada para hablar de mi panza sea la de un globo a punto de explotar. Pero de ahí a preguntar si la susodicha protuberancia corporal pesa, hay un trecho de distancia.
¿Qué te pensás, que está rellena de helio?
(Este inciso está dedicado a A., la tía intelectual de poroto, que me permitió escracharla públicamente. Te queremos tía, aunque pienses que la ley de gravedad no aplica a los 3 kilos de niño que cargo para todos lados.)

y van...
sumo nuevos implementos a la lista de cosas con nombres espantosos que rodean a la embarazadita y su mundo: el formador/aireador de pezones (un coso de plástico que te ponés debajo del corpiño y pasás a ser automáticamente esto)
 
moda
no me digas que esta remera no es reeee sexy


ni con una tonelada de viagra
y por último, te digo dos palabras y te deserotizo de aquí a la eternidad: 
TAPÓN MUCOSO.

así no hay pareja que aguante, caraho.

cortitas y al pie hinchado de la embarazadita II

ansiedad 
A 7 días de la fecha probable de parto -un invento de porquería, a mí decime con exactitud cuándo voy a parir si sos macho (?)- trato de mantener la calma y no salir corriendo al sanatorio cada vez que me dan tres contracciones seguidas. 
Intento que se complica cuando el 90% de la gente que conozco llama religiosamente cada día para ver "cómo estás", que traducido al castellano frontal sería "¿y, ya pariste?". 
O bien, si no te encuentran en tu casa, llaman al celular al grito desesperado de "¿quéee pasóoo?". 
 Voy a empezar a hacer delivery de Rivotril intravenoso para todos... o mataré a alguno en el camino.

ese útero es para hacerle una essstatua
Durante mi vida he escuchado todo tipo de piropos hacia mi persona: elegantes, groseros, mentirosos... Pero jamás se me hubiera ocurrido que un día alguien me dijera "ay, qué hermoso cuello" mientras me hacía un tacto vaginal.

trusa o muerte 
Lencería del barrio de Once. Mate compra camisón (que detesta), corpiño con ventana (que detesta) y se dirige a la caja a pagar por esas prendas inmundas que deberían ser incluídas en el plan materno infantil. Entoces se sucede el siguiente diálogo:
vendedora entrada en años: - ¿Y no te vas a llevar una "trusita"?
Mate, mientras piensa si hay algo más deserotizante que encajarse una trusa, aunque sea en diminutivo: 
- No, me dijo la partera que no hace falta.
vendedora, con cara de desconfiada:
- Seh? Qué raro, porque mi hija tuvo hace poco y le pidieron.
Mate, que se pregunta qué carajo le importa la hija de la vendedora: 
- Ah, mirá vos. Pero a mí me dijeron que no. Te agradezco.
vendedora, como si le hubiera matado a la madre: 
- Bueno, ya vas a ver, te la van a pedir. Cualquier cosa mandarás a comprar a alguien.
WTF? ¿Me encontré con una fundamentalista de la trusa?



negación
todavía no pude ir a comprar el sacaleche
La que suscribe detesta ciertas festividades extranjeras implantadas a fuerza de imperialismo cultural (tomá, te lo dije). 
Pero gusta de la creatividad. Y de las cosas lindas.
Y de la musiquita.
Y de los dulces.

Así que, este video no contradice en nada la primera frase de este post. 

 
.

cortitas y al pie hinchado de la embarazadita

cuestión de espacio
usted preguntará, ¿por qué camino con los pies mirando cada cual a un punto cardinal opuesto como un pato con hemorroides? porque hay un ser humano con la cabeza introducida en mi pelvis y bailando el hula-hula.

acto reflejo 
coméntele al taxista que está a menos de 20 días de parir y el susodicho la mirará por el espejo retrovisor con cara de susto y su piecito se clavará en el acelerador automáticamente. no falla.

generalidad
todos los automovilistas temen que rompa bolsa y les arruine el tapizado. incluso Concubino.

generalidad 2
el camisón es la prenda de vestir más horrenda que ha pergeñado la humanidad después de los jeans nevados.
el corpiño con "ventanita" para amamantar es otra porquería infame.

pedido
nunca me dio vergüenza ir a la farmacia y pedir forros, o tampones. pero no sé que cara poner para pedir un "sacaleche".


la turuleca

en espera.
a veces moviendo el piecito o tamborileando los dedos sobre la mesa.
la mayor parte del tiempo, en silencio. alejada, ensimismada.
enmimismada.

sin querer ver a nadie. 
y todos queriendo verme, como si la contemplación de esta panza a punto de reventar fuera una obligación. un presagio, una noticia.
como si ellos estuvieran esperando parir. todos moviendo el piecito o tamborileando los dedos, todo el tiempo.

shhh... 

no quiero a nadie más que a nosotros dos. y esta espera.
quiero que seamos estos tres que seremos, y nada más.
sin estridencias. tranquilos.
ya falta poco. casi nada. 

me alejo. me callo.
me enmimismo.

shhhh...
estoy empollando.

va a estar bueno buenos aires (lo que no sabemos es cuándo)

Candidato a lo que es hoy (es decir, Jefe de Gobierno de la Ciudad, aunque sólo ejerza de inútil) se sacó una foto saltando un bache, y con una niña pobre con una remera muy cool, para demostrar que él estaba del lado de "la gente" (y que no le daba asquito salir de Barrio Parque como dicen las malas lenguas).
En medio de la toma del parque Indoamericano, lo vimos tomar mate con una señora del barrio. Como si ese fuera OTRO barrio.
Hoy, que estalló el verano, sale a promocionar su gran invento: Buenos Aires Plasha. Esa negación de la realidad hecha de sillas estridentes. Porque Buenos Aires no tiene playa. Tiene río, pero se olvidó hace rato. 
Y una playa seca es un arenero, señores.

Y en esta oportunidad, a sus publicistas, tan ingeniosos, se les ocurrió otra idea brillante: calzarle al nabo el gorro de piluso (con los colores de la "gestión", obvio).
¿Y si en lugar de aparecer como un reverendo pelotudo te ponés a laburar Maurice?
¿Y si en lugar de hacer publicidad empezás a hacer otra cosa? ¿Aunque esa otra cosa sea retirarte para siempre de la escena política?

Digo yo, ¿hay necesidá?

 

el mundo se divide

entre los que le sacan la piel al pollo (aunque esté crocante y doradita)
y los que lo comen con piel y todo


entre los que piden pata-muslo
y los que prefieren la pechuga

(y estamos en condiciones de afirmar, que el 80% de los pata-musleros comen la piel, mientras la gran mayoría de pechugueros se la saca)

Gracias María Elena!

"Felipito Tacatún estaba haciendo los deberes. Inclinado sobre el cuaderno y sacando un poquito la lengua, escribía enruladas emes, orejudas eles y elegantísimas zetas.
De pronto, vio algo muy raro sobre el papel.
–¿Qué es esto?– se preguntó Felipito, que era un poco miope, y se puso un par de anteojos.
Una de las letras que había escrito se despatarraba toda y se ponía a caminar muy oronda por el cuaderno.
Felipito no lo podía creer, y sin embargo era cierto: la letra, como una araña de tinta, patinaba muy contenta por la página.
Felipito se puso otro par de anteojos para mirarla mejor.
Cuando la hubo mirado bien, cerró el cuaderno asustado y oyó una vocecita que decía:
–¡Ay!
Volvió a abrir el cuaderno valientemente y se puso otro par de anteojos, y ya van tres. Pegando la nariz al papel preguntó:
–¿Quién es usted, señorita?
Y la letra caminadora contestó:
–Soy una Plapla.
–¿Una Plapla? – preguntó Felipito asustadísimo –¿Qué es eso?
–¿No acabo de decirte? Una Plapla soy yo.
–Pero la maestra nunca me dijo que existiera una letra llamada Plapla, y mucho menos que caminara por el cuaderno.
–Ahora ya lo sabes. Has escrito una Plapla.
–¿Y qué hago con la Plapla?
–Mirarla.
–Sí, la estoy mirando pero ¿y después?
–Después, nada.
Y la Plapla siguió patinando sobre el cuaderno mientras cantaba un vals con su voz chiquita y de tinta.
Al día siguiente, Felipito corrió a mostrarle el cuaderno a su maestra, gritando entusiasmado:
–¡Señorita, mire la Plapla, mire la Plapla!
La maestra creyó que Felipito se había vuelto loco. Pero no.
Abrió el cuaderno, y allí estaba la Plapla bailando y patinando por la página y jugando a la rayuela con los renglones.
"


Porque todas tus letras fueron Plaplas: inquietas, únicas... vivas.
Vos vas a seguir ahí, en cada una de ellas. Y en todos los que crecimos con tus palabras y tus canciones.

Gracias María Elena, y hasta siempre.

escuché que se pasó volando
otros dijeron "menos mal que ya pasa".
yo no dije nada, porque no supe cómo.

es que en un solo año crucé dos veces el océano, una vez el charco y seguí sin confiar en cruzar los dedos.
trabajé como una burra, me creyeron loca como una cabra. me gustó tirarme al sol como un lagarto,
pero no pude aprender a ser un corderito.

hablé en inglés con una japonesa que pretendía estar hablando en español.
en castellano con españoles que hablaban otro idioma.
aprendí a decir merci beaocup, y que ni eso me entendieran.

festejé de a dos, en familia, con amigos. con un millón de desconocidos.

no sé hacer balances, 
pero hace meses me olvidé de la balanza.

conté minutos como pepitas de oro, y derroché lágrimas de todo tipo.
desde que dos rayitas me cambiaron el mundo, hago palotes en el calendario.
para verlo a él. a ellos dos juntos. 
ellos dos, que sin importar el año, son mi vida.
para toda la vida.


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pásenla lindo, abracen, besen, coman y tomen.
aprovechen y festejen. sin pensar demasiado.
total, maña será otro día,
otro año,
otra década!

Feliz 2011 para tod@s los que pasan por acá y comparten un poco de esta mezcla que es mi vida.

Abrazos y pataditas
Mate y poroto.



estar embarazada también significa...

- Tener que escuchar que una vieja con master en conchudez  te diga que "se va a ir a la esquina a que la embaracen" (sic) para poder hacer la cola del super como vos, que sos re viva y utilizás tus kilos de panza para pasar más rápido que el resto de los mortales.
- Que en la cena de navidad se debatiera una media hora sobre el nombre que debería ponerle a MI hijo.  (Hasta que una cuñada muy sagaz vio mi cara de "me voy a suicidar con la cucharita de helado" y cambió de tema.)

- Que en el medio del curso de preparto, durante el dictado de la materia "Pujo 1",  y con cuarenta grados celcius de temperatura ambiente, se cortara la luz -y por lo tanto el aire acondicionado-, dejando a un grupo de unas 20 mujeres a punto de explotar, con las piernas en elevación, haciendo fuerza y produciendo unas dos toneladas de sudor por segundo. 

- Qué él le cante a la panza y el bailarín que mora en mí le patee la nariz... 

juntos, y también mezclados

Pocas cosas me ponen tan de mal humor como ir a comer afuera y que me traigan una ensalada mal servida
En principio me pone de mal humor comer ensalada porque, a no ser que se trate de esas super mezclas con  muchos ingredientes -de los denominados "sanos" y de los otros-, pedir ensalada quiere decir dos cosas: o que no me estoy atorando con un buen plato de comida suculenta porque debo cuidar mi estómago o mi figura (que ya no tiene remedio, pero qué va, a veces me agarra). O bien, estoy comiendo ensalada porque en el menú del lugar a donde he ido a parar no hay ningún plato que me guste. (Suele pasar. Piense el lector que la que suscribe no come carne.)
Sumado a este incipiente malestar, entonces, me salta la tapa de los cesos cuando el mozo, todo devoción por su tan loable tarea (?), arroja sobre la mesa un plato, playo, en el que se amontonan trozos de verduras y demás ingredientes como en una montaña. Ingredientes cortados con una sierra hidraúlica -porque de otra manera no se entiende por qué tienen semejante tamaño- y secos. Porque el adherezo viene aparte.
Señores encargados de servirnos, culinariamente hablando: hay algo que se llama en-sa-la-de-ra. Lo digo despacio porque quizás en las escuelas de comida gourmet no enseñan estas cosas y les puede sonar extraño.
La en-sa-la-de-ra sirve, oh casualidad, para meterle ensalada adentro. Por decirlo delicádamente.
Existiendo semejante producto del ingenio humano, me pueden decir entonces ¿por qué caracho me traen la ensalada en un plato playo? 
Un plato que rápidamente pierde su equilibrio interno, por ejemplo al intentar mezlcar su contenido, y se convierte en un campo de batalla donde los muertos caen al precipicio por los costados.
Y díganme, ya que estamos, ¿tanto les cuesta cortar los ingredientes de manera que me los pueda introducir en las fauces? Un tomate cortado en cuatro NO es apto para ensaladas. La palta en forma de abaniquito queda muy hermosa ahí recostada en el borde, pero cuando uno la mezcla se mantiene como un trozo único que nos llevará un bocado finiquitar.
El concepto básico de ensalada es: cosas pequeñas a ser mezcladas y adherezadas con algún menjunge, en un recipiente apto a tal fin. Cada porción de la misma debería ser - pars pro toto- en teoría, una muestra del todo. El abanico de palta, que me engullo en una sola vez,  por ejemplo, no cumple con este último requisito. 
Nada de decoraciones ostentosas, rosas de melón o  Kilimanjaros de zanahoria. Si pido una ensalada, por las faldas de Fortuna, tráiganme una en-sa-la-da.
O sufrirán las consecuencias.
Muchas gracias.

nota mental

La próxima vez que creas que el lavarropas de carga horizontal terminó su ciclo, cerciórate de la veracidad de este hecho antes de abrir la puertita redonda. De lo contrario, en un segundo, habrás recreado las cataratas del Niágara en tu propio lavadero. 

paremos la pelota

Nadie, en todo este tiempo, me aclaró que una de las famosas y nunca bien ponderadas experiencias inolvidables del embarazo era, durante el curso de preparto, encajarme una pelota de tenis donde no me da el sol y sentarme a empollarla durante un buen rato. 
Un poco de respeto, ¡caraho!

Odol pregunta (y contestá, o te bajo los dientes)

La convivencia a veces puede ser pantanosa. No, no quise decir espantosa y se me mezclaron las letras. Digo pantanosa, porque hay momentos de la vida compartida con otro en los que toda la buena voluntad, el amor, el diálogo o las pocas ganas de soportar su cara de culo no son suficientes, y una decisión se convierte en un callejón sin salida. No hablo de grandes elecciones como la compra de un inmueble, las vacaciones, o el tipo de educación que la vas a dar al pobre vástago que está en tu vientre; hablo de cosas tan insulsas como: ¿qué comemos?, ¿a dónde vamos?, o ¿cine o película en casa?
Y frente a estas situaciones cotidianas, repetidas hasta el hartazgo, hay una frase, un conjunto de palabras que me hace hervir la sangre y que podría considerar la peor frase de la historia de la humanidad -bueh, más o menos-. Es el famoso "Lo que quieras, me da lo mismo".
Una frase que generalmente viene acompañada de una postura corporal ad hoc, que podría denominarse la posición del potus ibéricus.
Veamos.
Situacion 1:
Sábado a la tarde. A se dirige a B, que está desparramado en el sillón del comedor.
A: - ¿Querés ir a caminar por el Jardín Japonés o nos quedamos mirando tele?
B, utilizando la menor cantidad de músculos corporales posibles: - Como vos quieras, me da lo mismo.
Por la frase A puede colejir que al susodicho le da igual cualquier opción. Pero no hace falta ser profesor de neurolingüística para darse cuenta de que el sólo esfuerzo al realizar su respuesta ya le produjo calambres. Entonces, ¿le da lo mismo?
Esta situación, me dirán, se puede arreglar fácilmente: que A haga lo que se le cante y si al otro no le gusta que se embrome por no decir nada. Ok. Por ahora sigamos. 
Evaluemos la siguiente situación. 
Situación 2:
Novia a Novio más o menos reciente: -El sabádo es la fiesta de comunión de mi hermanito en Plumas Verdes (léase: la concha de la lora) ¿Querés venir?
Novio, con cara de potus ibéricus: -No sé. Como vos quieras.
¿Decime qué catzos quiere decir eso? Si no quisiera que vengas no te invito. Entonces, si te pregunto es porque quiero, lo que estoy intentando saber es qué querés hacer vos. No yo. Yo ya me conozco. 
¿Se entiende por qué esta respuesta me hace estallar la vena de la sien cual petardo ilegal? Justamente porque NO es una respuesta.
Un día podés estar sin ganas de decidir. Ok. Pero no siempre.
No te puede dar lo mismo comer mondongo que sushi Rulo. No te puede dar igual ir al cine con unos amigos que acompañar a tu sobrinita adolescente al recital de Ricardo Arjona.
A mí no me mientas Rulo. No te-da-lo-mis-mo.  
¿Entonces? ¿Pensás que dejando la decisión en mis manos me dejás contenta y evitás un posible conflicto?
Lamento decirte Rulo, que estás equivocado.  Que lo único que me provocás con la posición del potus ibéricus es ganas infinitas de arrancarte los pelos de las cejas con los dientes (?).
Porque si quisiera vivir con un ente sin voluntad que me acompañara en cualquier decisión sin decir palabra, me hubiese comprado un Tamagochi. 
A mí no me da lo mismo lo que quieras hacer o te guste. Por eso pregunto. Alguna pizca de voluntad te debe quedar.  O te convertiste en un potus y no me di cuenta.
La próxima vez contestame Rulo, o voy a empezar a regarte todas las mañanas. 


Nota final, para todos los Rulos del mundo: Se vienen las fiestas. Se van a tener que enfrentar a la gran pregunta: ¿la pasamos con tu familia o con la mía?
¿Qué van a contestar? ¿Les da lo mismo?
Vayan preparando la respuesta.

Ahora que por fin has conseguido la salud y para siempre, te quisiera decir, mejor dicho repetir, repetir que... bueno... ya tú sabes... Tú, como un jardín pisoteado en una noche sin cielo. Tú, como una ventana azotada por la tempestad; tú, como un pañuelo caído en sangre; tú, como una mariposa llena de lágrimas; como un día atropelladamente roto; como una lágrima sobre un mar de lágrimas: araucaria cantante y victoriosa; rayo de luz, en el camino de cualquiera.

Carlos Pellicer en Diego y Frida,
de J.M.G. Le Clézio

traducción

Si los únicos comentarios de madre sobre su nueva nuera son "parece mucho más grande" y  "lo más importante es que tu hermano esté contento", es que la susodicha todavía no le pasó por la glotis.

la inflación que el INDEC no muestra


gracias a APTRA

En este solemne acto, quiero agradecer a la señorita Bella, que en una muestra de suma magnanimidad, le ha otorgado un premio blogger a la que suscribe.
La que suscribe nunca se gana un pito, hablando mal y pronto, así que está chocha de contenta.
Premio doble, además, debido a que el mismo está compuesto por un Bob Esponja todo emperifollado para la ocasión.
No sé si ya lo habré comentado, pero la que suscribe tiene una especie de obsesión malsana con el dibujo animado en cuestión, lo que la ha llevado a, por ejemplo,  tener un  muñeco de tamaño no-natural que le ocupa media vivienda.
En fin.

Acá el premio:



Y acá, el Bob real y la que suscribe (para que vean que no exagera). 



¡Gracias Bella!
Firmado: la que suscribe.


obra, y no de arte

Hace dos días que me despierto y lo primero que contemplo es la raya del culo de Rulo, el electricista/pintor/plomero/yloquegustemandar.
Que al café con leche le aderezo polvillo naranja en lugar de azúcar.
Que escucho palabras irreconciliables con la lengua castellana como "broca de 15". 
Que ando con el trapito y la escoba borrando huellas de suela Febo del parquet. 
Inútilmente, porque todo permanece ro-ño-so.
Hace dos días, que deberían haber sido "un par de horitas".

Elevo una plegaria a Fortuna, para que me brinde la paz interior que me hace falta.
O en cualquier momento a Rulo le prendo fuego la peluca.

Nos enyoguisamos.
Ommmmmmmmmmm....

16 días de activismo

  

Hoy empiezan los 16 días de activismo contra la violencia de género. Globalmente se harán campañas, encuentros, eventos de todo tipo. 
Por segundo año participo personalmente del armado y difusión de una de estas tantas acciones. Y la comparto con ustedes.
El objetivo: seguir diciendo basta, hasta que la violencia contra las mujeres y las niñas se termine.
Seguir explicando: que los golpes son sólo una de las tantas formas que toma la violencia, que los estereotipos de género la fomentan y la reproducen, que todos podemos hacer algo, aunque no parezca mucho. 
En este link pueden ver un video educativo sobre el tema (que se puede bajar doblado al español acá), parte de una campaña que ya tiene un año dando vueltas por la red, y está pensada para que cualquiera pueda organizar su propia actividad: en la escuela, en el barrio, entre los amigos.
Empezar a reflexionar también es hacer algo.
Y algo siempre es mejor que la simple indiferencia.


Sueño que se muere mi hermano. No recuerdo cómo, no hay detalles. Me despierto, o casi, y lo único que sé es que no lo voy a ver nunca más. Lo pienso, lo razono, espiando la claridad de la hendijas. 
Lo razono. Y lloro. 
Hasta que la luz me abre los ojos del todo.
Estoy despierta, y sin embargo sigo llorando. Y suspiro hondo, durante toda la mañana.

Es que la angustia, con el tiempo, aprendió a saltar las rejas de mis pestañas.

comente, caracho!

Sumándome a este día, que ya lleva varios años, y ha sido creado por unos muchachos muy piolas, hoy me dedico a saludar con la manito, cual primera princesa de la fiesta Nacional de Surubí, a todos los lectores y lectoras silenciosos que pasan por estas páginas. 

¡Feliz día para ustedes, lectores anónimos! 


mi abuela me mima

Ya dije que mi madre, abuela y suegra son elogiadoras por lo menos deficientes.
El domingo, abuela, hizo futurología sobre el resultado de la combinación genética entre Concubino y yo.
Este fue su veredicto: 
- Ese nene va a ser di-vi-no... 
Lindo como vos e inteligente y bueno como J (a.k.a. Concubino).

¿Y si sale al revés? Mejor ni pensarlo, ¿no? Pobre chico... 

al oído

El lunes me pesa, sabés. Me aturde un poco. 
Mucho ruido. Ni una nuez.
Por eso vení, sacate los zapatos recién lustrados. Bajate de los tacos de persona seria.
Desanudate la corbata. Desanudate.
Despeinate un poco. El jefe no te ve.
Bailemos. 
Gabriel nos canta al oído.



el embarazo es una de las etapas más maravillosas que una mujer puede padecer

No hablo mucho del tema porque siempre me aburrieron las mujeres que se convierten mágicamente en conductoras de programas pedorros de Utilísima (llámense éstos “Mi bebé” o “Hablemos como taradas ahora que somos madres”) porque están embarazadas, o tuvieron un niñx. Sin embargo, en estos 7 meses hay algunas reflexiones que me gustaría dejar sentadas (para que no se cansen, no sabés cómo se nos hinchan los pies.)
- Palabras como calostro y mecoño seguirán siendo aberraciones del idioma, y no pienso repetirlas cada dos minutos a partir de ahora.
- Nunca supe pronunciar bien “puerperio”. Otra palabra horrenda.  
- No te enojes, oh madre con experiencia, si estoy poco dispuesta a discutir el estado de mis pezones con el resto del planeta. No quiero que hables de mis pezones. Me basta con estar obligada a ver los tuyos mientras intento comer una milanga con fritas, porque no puedes refrenar la llamada de la naturaleza y sacas la teta como un resorte cada vez que tu hijx llora.
- Cuando me veas, oh destructor de mi burbuja de intimidad, no extiendas tu mano para tocar mi barriga como si ésta fuera la lámpara de Aladino. Si no lo hacías antes, no veo por qué consideras que mi cuerpo se ha convertido en res púbica. (Lo de res te lo entiendo, el resto no).
Digo yo, si gestáramos los niños en el trasero, ¿resulta que de golpe todos nos empezarían a tocar el culo sin permiso?
- Decime Rulo, ¿qué catzos puede tener un cochecito para bebé para que salga dos millones de pesos? ¿Le va haciendo masajes al niño para que no se estrese? ¿Le canta canciones de cuna?
Y ¿por qué los hacen de semejante tamaño? ¿Algún experto diseñador vio el estado calamitoso de las calles en las que debemos transitar? El mismo experto diseñador, ¿trató de subirse a un bondi sujetando a un bebé en una mano (intentando que no se le rompa) y con semejante mamotreto en la otra? ¿Y dónde carajo se metió las monedas para poner en la maquinita? ¿En la boca?
- La ecografía 4D no es para mí. He recibido los más calurosos elogios sobre la misma. La supuesta ventaja que más me han comentado no es médica, es de carácter ansioso: podés ver las facciones de tu hijx antes de que nazca. (Oh, qué haríamos sin los avances de la ciencia).
Eso si dejás de lado que entre las facciones de tu hijo se encuentran una serie de protuberancias anaranjadas que lo hacen parecer más a un Bob Esponja con exceso de cama solar, que a un ser humano.
- El avispado que a esta etapa le puso dulce espera era varón.
De otra forma no se entiende cómo una persona en sus cabales puede definir así a una etapa en la que te la pasás los primeros tres meses vomitando, durmiéndote  en todos lados, con la boca de Moria Casán (porque te salieron herpes por primera vez en la vida) y las tetas de Isabel Sarli, e intentando no caerte desmayada de los mareos.
Los segundos tres meses, visiblemente rechoncha pero con una panza que no se sabe bien si es por exceso de ravioles o qué, lo que te convierte en una gordita desubicada que llora por cualquier cosa y pretende que le den el asiento en los transportes públicos.
Y los últimos tres meses, caminando como un pato camorrero, cansándote hasta de respirar, las piernas hinchadas, el estómago comprimido (pero seguís con hambre), sin dormir ni dejar dormir, y cruzando los dedos para que al chico no se le ocurra querer salir en el momento menos oportuno. Eso, si tuviste suerte y no te salieron hemorroides.
 

Nota final para las almas sensibles:
La que suscribe también podría listar todas las cosas bellas, emocionantes, lacrimosas y sumamente extrañas de estar embarazada (porque debe haber pocas experiencias más surrealistas que sentir que hay algo vivo moviéndose en tu panza).
Pero las hormonas me tienen así: belicosa. Y si no te gusta, andá a leer mundomamita.com y que te garúe finito.