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no está muerto quien postea

A pesar del silencio de radio sigo viva. El blog, en cambio, estaría en coma 4.
Pasa que la mayor parte de las cosas que se me ocurre postear son "cosas de madre". Y hasta a mí me aburre vivir hablando de eso.
Así que, mientras sigo recolectando diálogos con #hijo (una radio que no conoce de silencios), experiencias con #hija, las mamis, el jardín y la ma(d)re en coche, les dejo la foto de mi última reciclada hogareña.
Ann preguntaba por otros espacios cibernéticos qué hacía la gente con los frascos de vidrio.
Mi marido me preguntaba cada dos días qué pensaba hacer con todos los frascos de vidrio que se van acumulando en los armarios, porque, contestándole a Ann, yo no los tiro. Ni sé para qué los usaré, pero no los tiro.
Así que, puse manos a la obra y convertí una caja de madera en estantería, y adorné los frascos de mermelada. Con globos.
Una pe-lo-tu-dez. Se corta el piquito del globo y un poco de la parte de atrás, y se "viste" el fondo del frasco. 
Si el globo es muy chico se le romperá, así que téngalo en cuenta.


Salió foto, y ya que estamos todo esto también sirvió para el 52 semanas, en el que no puedo atrasar más.

Y ustedes, ¿qué hacen con los frascos?


52*16

Speedy Gonzales

¿Qué cocino? La respuesta perfecta a esta pregunta sería: no, no tenés que cocinar; la comida sana, rica y casera aparecerá por arte de magia sobre la mesa con sólo hacer un gesto.
Pero todos sabemos que el mundo dista mucho de ser perfecto.
Por eso, entre sacamocos, nebulizaciones, intentos frustrados de dormir y llantos infantiles, les traigo estas dos recetas, que son una papa. Y son riquísimas.
(Todo a ojito, no me pidan que cabecee.)

Muffins de espinaca
Ponga espinaca congelada con manetca al microondas (si usted tiene más tiempo, o no tiene espinaca congelada, saltee la espinaca cruda). Salpimente. Pique.
Mezcle con queso en hebras, harina y huevo.
Rellene moldecitos y meta al horno. (Guarda que la mezcla se infla, así que no llene los moldes hasta arriba).
Dígale a su hijo que son "tortitas" y véalo comer verdura como si tal cosa.
También le puede meter un cacho'e queso fresco en el centro, y hacer un volcán de espinaca.

Budín de brócoli y ricota
Esta receta me la pasaron por Twitter (lo aclaro para los que dicen que ese coso no sirve para nada).
Procece brócoli, cebollita salteada y huevo. Agregue sal, pimienta y ricota.
Mezcle todo, meta en un molde grande o en moldes individuales. Y mande al horno.

 





de la necesidad de un sucucho

Cuando empecé a trabajar desde mi casa (hace una eternidad), andaba con la notebook de un lado a otro, bendiciendo la posibilidad de estar ganándome el pan, por ejemplo, recostada en la cama y espiando los programas de chimentos.
Con el tiempo fui descubriendo que este deambular con la oficina al hombro sólo significaba una cosa: no dejaba de trabajar nunca. Porque sí, podía estar en la cama, espiando la televisión, pero eran las tres de la mañana y yo seguía "en la oficina".
Por eso, tener un lugar al que limitar el espacio de trabajo del espacio vital se convirtió en algo imprescindible. Así nació la necesidad del sucucho. Chico, o grande, con o sin puerta, la cuestión es poder, como hace cualquiera, dejar la oficina y llegar a casa, aunque el viaje se reduzca a dar dos pasos.
Hace tres semanas y debido a la próxima llegada de #hija, hube de abandonar mi sucucho para cederlo a la progenie. Los sacrificios de ser madre.
Durante la mudanza estuve perdida. Molesta. Trabajando, otra vez, en la mesa del comedor, en un rincón de la cocina. 
Pero ya está. Tomé posesión del nuevo sucucho (antes conocido como el cuarto de Chino) hace unos días y volví a recuperar mi mundito aparte. Porque aunque se trate de la oficina, también es mi lugar, mi espacio de la casa. Abarrotado de cosas, y libros, y adornitos y muñecos. 
Se los presento. Este es mi sucucho (próximamente me mando a hacer una placa que diga "Mi sucucho" y la cuelgo por algún lado, lo acabo de decidir).






  

...tangerin, living reflection of a dream...

Y como lo único que me faltaba hacer en estos días de actividad enloquecida era cocinar, les presento un budín que no puede ser más fácil, y es una delicia. Fuerte competidor del budín de miel, que tiene fanáticos en todas las latitudes (?).

Bueno, prepare el delantal.
Prenda el horno a temperatura moderada (no se haga la demasiado moderada, que si no el coso no se le cocina más).
Tome 3 mandarinas, lávelas con mucha fruición -tomá pa vo-  y córtelas a la mitad. Sáqueles las semillas (o tenga la precaución de comprarlas sin semillas y ahorre un paso. La vagancia ante todo). Sáqueles los cabitos, cositas verdes y demases. Córtelas en pedacitos más pequeños, CON LA CÁSCARA Y TODO (sí, sí, así como lo lee. Parece un ajco pero no).
Ahora licue las mandarinas con 3 huevos, 1/3 de taza de aceite, 3 tazas de azúcar y 3 tazas de harina leudante
Le va a quedar una pasta bastante espesita, con puntitos naranjas. 
Meta la pasta en un molde sabarín enmantecado y enharinado y mande al horno.
Espere a que la casa se le llene de olorcito, se le haga agua la boca, y saque el cuchillo limpio del budín. Ahí lo saca del horno, lo deja enfriar (aleje a marido del budín caliente, porque es contraproducente para la salud de marido y del budín), y luego lo desmolda.
Y listo el pollo. Digo, el budín. 


  

si sortean casas por lotería, por qué no sortear el menú semanal

Hace un tiempo puse a consideración de esta honorable asamblea (?) ese problemita universal que surge cuando, cada noche, nos preguntamos "¿qué comemos?" y se arma la de San Quintín. 
Los integrantes de este foro me dieron varias ideas, y de ellas salió lo que hoy cuelga de mi heladera y hace dos semanas pongo en práctica: el "Menú semanal por sorteo o licitación".

A pedido del público, cuéntoles cómo funciona.

Preparación:
1. Durante un par de días estuvimos, junto a Concubino, recolectando platos y recetas que hacemos siempre, algunas que teníamos olvidadas, y buscamos nuevas.
2. Luego las separé en categorías (pongalé: carnes, verduras, pastas, tartas, arroces... y así).
3. Armé tarjetas con los platos, sus ingredientes, y una breve explicación de la preparación (que sirve para platos nuevos, o para Concubino, que sólo recuerda cómo se hacen los fideos.)
4.Finalmente, (y durante un domingo de superacción en el que además cosí dos dobladillos, dos fundas de almohadones y  una bolsa en la que mandé el regalo para mi ahijado), armé un "panel" de donde cuelgan las tarjetas.

Funcionamiento: 
1. De los siete días de la semana, el menú funciona durante cinco. Los otros dos se pide o se comen sobras, o se hacen sámbuches.
2. Cada domingo (que es cuando hacemos el pedido del súper) se sortea un plato por categoría. Con eso tenemos los ingredientes que hay que comprar para cocinar toda la semana. 
El sorteo es la parte lúdica de la cuestión, elegimos números, cerramos los ojos, tiramos las tarjetas por el aire cual secretaria de Sofovich, qué se yo... si se tienen niños quizás hasta sea un momento divertido de la familia (ah, ella se comió un capítulo de la Súper niñera y se hace la pedagógica.)
3. En cada categoría, además, hay tarjetas en blanco, o comodines, que nos obligan a buscar una receta nueva de dicha categoría. 
Sólo se puede sacar un comodín por semana.
4. Las tarjetas usadas se van guardando aparte, para que no entren en el sorteo de la semana siguiente, y los platos no se repitan.
5. Cuando se gastan todas las tarjetas, se recomienza el sorteo desde cero. Cuantas más recetas se tengan, más variedad en la alimentación familiar, y menos repetición de platos (y de la frase "otra vez arroz???").

Obviamentese si uno tiene unas ganas locas de comerse una grande de napolitana (y no dormir en toda la noche porque no puede más de la acidez, cof cof), o de cocinar mondongo, no importa lo que diga el menú. La idea es eliminar el conflicto inútil de cada día. Y colaborar a lograr la paz del mundo.

Confección del panel: cinco broches, un cacho 'e goma eva, un sobre con las tarjetas a ser sorteadas, un sobre para las tarjetas ya utilizadas, un sobre para las tarjetas en blanco (que se irán rellenando a medida que salgan los comodines -y que también se pueden usar para hacer la lista de compras-.) Y listo el pollo... o lo que haya salido en el sorteo.


historia de una pared

Cuando nos mudamos a esta casa hubo que hacer muchos arreglos, entre otras cosas, repintarla completa. Había tantas posibilidades que casi enloquezco, pero opté por pintar todo de un mismo tono de blanco (un blanco que no lo es) y una pared de color en cada cuarto. 
En el mío, además, planifiqué poner una "mocheta" (se me ocurrió una idea y me enteré que se llamaba mocheta) de lado a lado en la susodicha pared de color, para ubicar cuadros y adornitos pequeños encima.
Eso nunca sucedió. 
Después planifiqué poner estantes en diversos niveles.
Eso tampoco sucedió.
Y así fue pasando el tiempo, y todas mis decisiones acerca de la pared quedaban en la mera idea. Y la pared seguía tan mustia como siempre.
Hasta que un día, de esos en los que me ataca la actividad febril (como este domingo, ya contaré al respecto), agarré los portarretratos sin pintar que había comprado hacía un año, un papel (¿crepe?) con el que me habían envuelto una taza, pintura, plasticola, armé cuadritos y finalmente los pegué a la pared con cinta doble faz.
Y ahora, cada vez que entro a mi cuarto, la pared me recibe llena de recuerdos, que seguirán aumentando con el tiempo.
Esa es la historia de esta pared. 
Ahora, llena de nuestra historia.



quede como una reina, usted que es una poligrilla

Me gusta comer rico. Y me gusta cocinar. Cocinar, que no es lo mismo que hacer la comida.
Entonces llega ese momento del día, tremendo él, oscuro, aterrador (?), cuando surge la pregunta "¿qué comemos?", y mi cuerpo y mi mente se debaten entre el cansancio de comer otra vez fideos, o tarta, o arroz, y el cansancio de hacer algo más elaborado.
Por suerte hay platos como el que sigue. Fáciles, ricos (muy ricos), e incluso aptos para hacerle a algún invitado.  Y quedar de maravilla, sin haber sudado la gota gorda. Anote Mirta, yo sé lo que le digo.

Pollo al verdeo
Agarre el pollo que tenga por ahí, o haya comprado para la ocasión. Yo tenía trozos, con hueso y todo, pero puede usar pechugas sin hueso, o incluso daditos (la cocción será más rápida). 
Tírele sal, pimienta y un poco de ralladura de limón por los dos lados, y déjelo en la heladera mientras corta las cebollitas de verdeo (entre 6 y 10), una cebolla común, y pela dos dientes de ajo
Caliente una sartén y meta un pedazo de manteca y un chorro de aceite. Dore el pollo de todos lados, bien dorado. 
Cuando el pollo esté doradito, tírele las cebollas y los ajos enteros. Y una vez que las cebollas se pongan tiernitas, eche vino blanco hasta que el pollo quede semi hundido.
Huela. Mmmm.
Baje un poco el fuego y deje que todo hierva. Si se queda sin líquido, tírele caldo
Cuando vea que el pollo está listo y todo nada en una salsa medio oscureli, tírele crema de leche
Los ajos los puede retirar al servir (o avisarle a su marido de la existencia de los mismos, y luego escuchar "eso no era una papita! me comí un ajo entero".)
(Las papitas eran "papas rústicas" -tomá pa'vo'- o sea, papa con piel y todo, hecha al horno.)
La ley del menor esfuerzo.








en cinco minutos me tomo un té

Y te hago un budín. 
Y un post de lunes con un poco de todo, que para algo esto se llama rara mezcla.

1.  ¡Un ansiolítico a la derecha!
Parece que el tema del sexo de porotx me llegó a lo más profundo de la psiquis (?) y ahora también sueño con ello. En realidad no me muero porque sea niña o niño, le encuentro muchos pros a ambos, pero la duda me car-co-me.
En el sueño era nena. Pero en el embarazo anterior mis poderes oníricos anunciaron exactamente lo mismo, por lo que, viendo al muchacho que se cuelga de mis piernas para mirar videos de los Backyardigans en este momento, podemos afirmar que de pitonisa me muero de hambre.

2. Y hablando de hambre
Te soluciono la merienda en cinco minutos. Anotá Carlota*, que no cualquiera te resuelve la vida en tan poco tiempo. 

Budín de miel  
Ingredientes: 
Harina 0000 250 g 
Azúcar 100 g 
Bicarbonato de sodio 1 cda (yo no tenía así que le encajé polvo de hornear)
Leche 220 cc 
Miel 6 cdas

Mezclás los secos. Agregás la leche, luego la miel. Revolvés. Y mandás a un molde enmantecado y al horno suave por 45 minutos (o lo que tarde en quedar hinchadito y dorado)
Y te queda algo como esto:


*En este mismo acto pedimos que vuelva "Cualquier verdura" a las canchas, que nos hacía comer rico y sano. Carloooota, volvé!  


3. La merienda blogger
Finalmente el encuentro blogger se ha reprogramado para el 16 de este mes. Es decir, el sábado que viene, por la tarde. Ya hay varias confirmadas (de las que no daré datos para que no les agarre miedo escénico). Por lo que, aquella que se quiera sumar a tan respetable tertulia, que levante la mano (enviando un mail a ciberviviendo@gmail.com o por el canal que más le guste, que hay muchos).

Por ahora, eso es todo para este boletín.   

buscado


Tengo un problema. Bueno, lo que se dice problema problema, no es, pero dicen que para llamar la atención de los lectores hay que poner una primera frase con punch. Y necesito de su atención.
Sucede que hace unas semanas probé el mejor cheesecake del planeta. No uno riquísimo, no uno muy muy bueno; el MAS MEJOR del MUNDO.  Altísimo, cremoso hasta la locura, dulcísimo, con un toque de limón, y una masa casi inexistente  como base.  Lo recuerdo y se me congestionan las glándulas salivales (y los lacrimales también).
El problema es que el susodicho cheesecake es elaborado un poco lejos de mi casa.  Tanto como a miles de kilómetros. No hay delivery estelar que me lo traiga.
Así que recurro a la infitina sapiencia de los que pasan por acá (y sé que hay muchos gourmets que me visitan, que gustan del buen comer) para que me digan dónde puedo encontrar el segundo mejor cheesecake del planeta, o me den una receta que hayan probado empíricamente como maravillosa.
Sólo eso.
Al final, una pavada.

365 días después

Dije que no iba a hacerlo en un salón porque era demasiado. Participé de fiestas en las que, mientras los adultos se emborrachaban y pasaban vergüenza gracias a las artes de una animadora, el agasajado lloraba en brazos de un integrante de la única mesa de todo el cumpleaños que no participaba de ningún juego (adivinen cuál era esa mesa).
Pero sí tenía ganas de festejar. Y motivos de sobra: el primer año de mi primer hijo. No se trataba sólo de la alegría por ver cómo creció ese ser minúsculo que un día habitó mi panza y ahora anda por la casa diciendo "uva". También se trata del festejo de un año en el que podemos decirlo, sobrevivimos: como padres (superando las ganas de tomar un vuelo a Singapur para no volver), como pareja (y hubo momentos jodidos, jodidos), como primerizos. Todo un logro. Se los aseguro.
Así que poco a poco me fui entusiasmando, y lo que tenía pensado como un té "muy tranquilo" con la familia, terminó con adornos, torta de DOS pisos e inclusive unos souvenirs (hechos a mano, para los que hicimos una sesión de fotos ad hoc con gorro y globos).
¿Se me fue un poco de las manos? Naaah.
En mi defensa sólo voy a decir una palabra (y los que lo conocen sabrán qué significa): Pinterest. 
El resultado fue una linda reunión, en la que todos la pasamos bonito, comimos mucho, y cantamos el feliz cumpleaños después de la siesta del homenajeado, que se rehusó a soplar la velita (aunque la semana anterior se la pasó soplando al aire cada vez que le cantábamos el apio verde). 
Superamos el primer año. Ahora todo será pan comido (paabre, ella se autoengañaba como loca.)




PD: El niño recibió regalos, algunos de tamaño considerable. Digo yo, si empezamos así, qué me espera en tres años? ¡Voy a tener que alquilar un departamentito aparte sólo para guardar juguetes! 

hoy: cualquier verdura

Hoy, en lugar de encontrarme acá, se pueden dar una vuelta por este blog amigo (amigo nuestro y sobre todo amigo de las cosas ricas y sanas; porque sí señor, eso existe!) y pispear una creación culinaria de mi autoría.
Bueh, ni que fuera Narda... Digamos que hice un arrocito y quedó bastante bueno.
Bon appetite!

casa porota

porque empecé a pensar en esto ni bien apareció la segunda rayita en el Evatest
porque me compré una máquina de coser para hacer los almohadones, banderines y cintas (y después no la usé nunca más, toda una decepción para Concubino que pensó que por fin iba a tener dobladillos en sus pantalones)
porque esas letras de yeso me costaron un perú y rompí como veinte
y porque él todavía ni se entera (aunque se hipnotiza frente a los muñequitos de la pared cada vez que lo cambio) comparto el cuarto de Poroto con ustedes
y aprovecho a jurar ante estos santos evangelios (?) que la máquina de coser volverá a las canchas en algún momento
no desesperes, Concubino, ya dejarás de pisarte los pantalones
si así no lo hicieras, que dios y la patria costurera me lo demanden




nota mental

La próxima vez que creas que el lavarropas de carga horizontal terminó su ciclo, cerciórate de la veracidad de este hecho antes de abrir la puertita redonda. De lo contrario, en un segundo, habrás recreado las cataratas del Niágara en tu propio lavadero. 
Gracias a , una verdadera profesional de la pastelería, que me pasó la receta y me explicó qué catzos era un pirotín, el día de la madre agasajé a la familia con estos muffins. De naranja, de manzana y canela (con granitas de colores, para tentar a los niños) y de chips de chocolate.
Para el café, el matecito o el té, una delicia.
Cuando quieran, los invito a una merienda bloggera a todo muffin.
Gracias tía Pé!!! La familia agradecida, y Poroto también (que se pone a bailar de contento cada vez que como dulces).


desde el imperio incaico a su mesa

En esta oportunidad, y después de la invasión locrera, guisera y empanadera de los últimos días bicentenarios, les traigo una receta carente de carne, y con todas las propiedades bondadosas que ésta tiene  (y muchas más). 
La susodicha receta contiene quinoa, un pseudocereal utilizado por los pueblos andinos desde hace milenios, repleto de proteínas, aminoácidos y todas esas cosas que le hacen bien al cuerpo. Además rinde muchísimo (porque aumenta tres veces su tamaño cuando la cocinás).
Se trata de un pastel de espinaca, que bien puede ser utilizado como principal o cortado en cuadraditos para picar antes de comer. 
Que la disfruten.

ingredientes
1 cebolla
dos atados de espinaca 
aceite de oliva
1 taza de quinoa
3 huevos
queso rallado
sal y pimienta a gusto y piacere

preparación
lavar la quinoa y hervirla en dos tazas de agua sin sal (es importante que no se le agregue nada al agua porque el grano pierde las propiedades nutritivas que contiene y cambia el sabor)
está lista cuando a los granitos les sale una especie de "uña" chiquita y blanca

rehogar la cebolla en aceite de oliva, agregar la espinaca cocida, la quinoa, salar y salpimentar.
agregar los 3 huevos, el queso rallado y llevar a horno fuerte en una asadera enmantecada hasta que la pasta esté dorada y firme

como en casa hay que "enbellecer" los vegetales para que concubino no se asuste, como verán en la foto, al pastel lo convertí en una especie de pizza, y le agregué rodajas de tomate y un poco de mozarella rallada. 
y glup!



galletitas de avena contra la lluvia

podemos usar un paraguas, o correr dando saltitos debajo de los techos; podemos negarnos a sacar la nariz de la casa en todo el día... o, para combatir la lluvia, podemos llenar la casa de vapores dulces, de olorcitos siempre memorables. nada mejor para un día como el de ayer, o el de hoy, que el calorcito del horno, el olor a manteca, el chocolate derritiéndose, la vainilla, la tentación de comer la masa así como está por más dolor de panza que te dé, las galletitas recién salidas del horno, y la sorpresa del que entra y sonríe al verlas sobre la mesa.
nada mejor para un día como ayer, o como hoy. 
les dejo la receta. prueben y después me dicen.

ingredientes
125g de manteca
155 g de azúcar
1 huevo
1 cda de leche
esencia de vainilla
210g de harina
1 cdita de polvo de hornear
280g de avena
200g de chocolate picado
nueces picadas

preparación
mezclamos la manteca y el azúcar hasta que se forme una pasta (qué lindo, me siento Narda Lepes), después agregamos los líquidos (huevo, leche y e. de vainilla) y mezclamos. 
después vamos a incorporar los "secos",(harina, avena y chocolate) de a uno y mezclando para que todo quede bien integrado. si les gusta también se pueden agregar nueces o cambiar el chocolate por miel.
después hacemos bolitas de masa y las aplastamos para que queden discos. ubicamos  los susodichos (separaditos porque se inflan) sobre una asadera y  llevamos al horno fuerte hasta que se doren de arriba y de abajo.
ya está. 
espero que me hayan entendido, si no, preguntan.



elegía del paño

Me asalta la pregunta, inquieta, maldita. 
De esas misteriosas, insondables, profundas.
Me asalta en el recinto, sagrado, certero,
donde la mano nutricia prepara el puchero. 
 
Me asalta insoslayable, abatida en la mesa.
La pregunta me asalta, molesta,  maloliente. 

Si yo la recambio, la cuido, ¡la aseo!
Pero ella se empecina, oh la ballerina.
Sumidero de tela, estercolero amarillo.

¿Llegará el día próvido 
en el que no te adivine, 
a oscuras o a tientas, 
yaciendo mugrienta?

¿Llegará sin remedio 
la jornada venturosa 
en la que después de usada, 
no seas flor de olorosa?

imposible is nothing

¿Es posible que una persona trabaje y haga tareas domésticas al mismo tiempo? 
Sí, es posible.

¿Y puede esa misma persona intentar cocer porotos mientras responde una cantidad ingente de e-mails? 
Sí puede. 

¿Y es capaz la susodicha persona de olvidar por completo los porotos que hierven hace un buen rato en la cocina mientras ella tipea como desquiciada? 
Siiií, es muuuuy capaz. 

¿Y será posible, que debido a su poder de concentración superhumana, la susodicha  persona pierda por completo el sentido del olfato y no se percate del aroma a poroto flambé que inunda su morada?
Contra todo pronóstico y haciendo gala de una sandez supina... sí, es posible.

¿Será posible, antes de que la susodicha persona muera de vieja (o lo que es más probable, debido a los efectos colaterales de la gastronomía), eliminar el olor a poroto flambé de su morada?
¿Es el aroma a poroto flambé inmortal?

Esperamos que no. Aunque, todo es posible...

Hay misterios insondables para la humanidad. Esas preguntas cuya respuesta quizás no vayamos a conocer nunca.
De dónde venimos...
Hacia dónde vamos...

Y cuál es el tiempo exacto de cocción de la milanesa de soja.

Ser o no ser (una suela de zapato)
Esa es la cuestión.

receta fácil para una mujer moderna

tenga la sana costumbre de desayunar, almorzar y/o cenar al lado de su computadora cual esclava de la tecnología
mezcle esta sana costumbre con un kilogramo de torpeza
y una cucharadita de estupidez

cuando esta mezcla fermente, dispóngase a tirar agua o algún otro líquido elemento sobre el teclado de su laptop

acto seguido... grite

mientras se putea en todos los idiomas conocidos vaya a la cocina y agarre un trapo
pase el trapo sobre el susodicho teclado

compruebe su falta de éxito para quitar el líquido que ya se internó entre los resquicios de las teclas 

vuelva a gritar

mientras putea en sánscrito (idioma que acaba de aprender mágicamente) inspírese

vaya al baño y tome el secador de pelo

enchufe el secador y rocíe el aire caliente sobre el teclado

en unos pocos minutos obtendrá un resultado maravilloso:
no sólo el líquido habrá quedado allí, sino que ahora tendrá un teclado con relieve y burbujitas de plástico, inútil a todo servicio

todo puede ser acompañado por una ensaladita de lágrimas e insultos a granel
que lo disfrute
y... glup!

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recién descubrí una laptop hecha para mí: