porque antes de ser mamá era mirta rodriguez de nadie...

No hay mujer más pelotuda que la mujer de la publicidad. Te lo digo así porque no cabe otra palabra (o sí, caben muchas, pero la palabra pe-lo-tu-da lleva en su pronunciación la fuerza de la ira). La mujer de la publicidad que: o se la pasa obsesionada por la limpieza (de la casa, de los gérmenes patógenos que trae el roñoso del marido desde la calle, de las manchas de barro en la remera del roñoso del hijo), o se la pasa obsesionada por las arrugas, la celulitis, las canas y la mar en coche... o por el tránsito lento (piedra filosofal del siglo XXI). O  bien que no se obsesiona por nada porque es un cacho de carne a ser saboreado por algún troglodita del sexo opuesto, que será un animal pero es limpito porque se pone mucho desodorante.
La mujer en la publicidad es una pelotuda. Pero por suerte, como no existe la mujer sino las mujeres, y como se puede hacer una publicidad con un poco más de ingenio, hay una excepción a las reglas (las reglas para ser mujer, como exige la publicidad). 
Una mujer que también es mamá, pero no intenta explicarle al hijo que "frustración" es no poder sacar una mancha de la ropa, sino que, intenta sacarse al hijo de encima un rato para hacer yoga sentada en el medio del comedor, o usa los electrodomésticos (esos que le regalaron para el día de la madre ponele) para liberarse más que para estar esclavizada detrás de una olla. 
Una mujer más parecida a las de carne y hueso... debe ser por eso que la tuvieron que hacer dibujada. 

Acá el informe “Análisis y monitoreo de la violencia simbólica en las pautas publicitarias de la televisión argentina”  
 
Y abajo una serie de avisos de Mama Luchetti para que se rian un rato,  que siempre viene bien un lunes. 

Tengo el control total de mi vida....


Limpio, sucio, limpio, sucio... limpio, limpio, limpio!!

Para esto sirve una licuadora


Porque una también tiene sus contradicciones

tres tristes postres

Vas a comer afuera. Las almas gordas solemos disfrutar de tooooda la comida, pero tenemos especial predilección por el final de la misma: el broche de oro, la frutilla de la torta... o sea, el postre.
Aunque estés a punto de reventar siempre hay un lugarcito para algo dulce (y por las bombachas de Fortuna, ¡que las publicidades no me vengan a querer convencer de que un yogurt laxante se puede convertir en postre!). Pero personalmente, y esto no sé si lo podré compartir con alguien porque es una de esas manías inexplicables que tiene una, hay postres que jamás pediría en un restaurante (y casi que no comería en ninguna ocasión). 
No es porque sean feos, no es porque carezcan de la suculencia (?) que debe tener todo postre que se precie de tal; simplemente es porque de sólo verlos sobre un plato me deprimen.  Son postres TRISTES.
Aquí el top 3 (y aclaro que no incluyo a la reina de la tristeza, la gelatina, porque ese liquidito de nada no puede ser considerado postre en ningún lugar del universo).

El queso y dulce.
Batata+máquina o membrillo+fresco, o haga la mezcla que se le ocurra, el queso y dulce es un postre "tradicional", como el mate ponele. Pero ¿alguien se preguntó por qué se llama "vigilante"? Porque no hay postre más amargo, mala onda y carente de gracia. Con ese nombre no hay más nada que agregar. 

Duraznos en almíbar.
En serio, ¿a quién catzos se le ocurre pedir una copa de duraznos en almíbar en un restaurante? Un "postre" cuya preparación consiste en sacar un durazno de una lata y meterlo en un recipiente sólo puede servirse en una mesa familiar, en tu casa, esos días en los que te morís por comer algo dulce pero no querés seguir engordando cual pavo de navidad. No es que los duraznos en almíbar sean muy diet, pero siempre son preferibles al cuartito de helado de la heladería amiga (sí, esa en la que ya deberías tener acciones)

El almendrado
El almendrado, y su prima menor la casatta, postres que por alguna razón están presentes en todas las fiestas navideñas y findeañescas desde que tengo uso de razón. En los restaurantes generalmente los compran para esas fehcas y luego se los van encajando a los pobres diablos que lo piden en julio, sin saber que están comiendose al fantasma de las navidades pasadas.
Imposibles de adornar, presentar y que queden más o menos lindos. Siempre serán un cacho de helado cuadrado sobre un plato. Triste, moooy triste.

casa porota

porque empecé a pensar en esto ni bien apareció la segunda rayita en el Evatest
porque me compré una máquina de coser para hacer los almohadones, banderines y cintas (y después no la usé nunca más, toda una decepción para Concubino que pensó que por fin iba a tener dobladillos en sus pantalones)
porque esas letras de yeso me costaron un perú y rompí como veinte
y porque él todavía ni se entera (aunque se hipnotiza frente a los muñequitos de la pared cada vez que lo cambio) comparto el cuarto de Poroto con ustedes
y aprovecho a jurar ante estos santos evangelios (?) que la máquina de coser volverá a las canchas en algún momento
no desesperes, Concubino, ya dejarás de pisarte los pantalones
si así no lo hicieras, que dios y la patria costurera me lo demanden




aclaración

Hay días en los que quisiera explicarle a cierta gente que "primeriza" no es sinónimo de "pelotuda". Las buenas costumbres y ese tipo de cuestiones me lo impiden, pero estoy por hacerme una remera, así no quedan dudas.

mauricio te adorna los huevitos

Ya lo dije, un político en campaña hace cualquier estupidez para caerle simpático a la gente. Y nuestro estimado jefe de gobierno comunal, el inefable Maurice, podría llevarse el record Guinnes a la mayor cantidad de pelotudeces auto-promocionales por año. 
Esta vez nos demuestra lo que ya sabemos, como para que no queden dudas: que es un verdadero huevón.  
Se ve que a sus publicistas les encanta encajarle gorros de diferentes tipos para demostrar toda la pelotudez de la que es capaz. (Y esta es la única capacidad que le conocemos hasta el momento.)


un ojo de la cara más el 10%

No soy de comprarme ropa de marca porque odio gastar una estupidez en dos trapos (que por otra parte deben haber gastado dos pesos en confeccionar, ¿qué?, ¿me vieron la cara?). Pero -y siempre hay un pero- me haría boquetera y robaría un banco sólo para comprarme TODAS las ballerinas (y algunas zapatillas y muchos accesorios) de este lugar.
A 100 euros el par (más costo de envío) es la única opción que me queda...

echale la culpa... a la ídem

15:54 Mientras trabaja en la computadora y hamaca con un pie a su hijo de casi dos meses que no para de llorar (inconsciente del concepto de stress laboral), Mate se percata de su profunda deshidratación. 
15:55 Mate toma a su hijo entre los brazos, imposibilitada de dejarlo berreando en su sillita por esa maldita tradición familiar llamada "culpa", y camina con el pequeño hasta la cocina. 
15:57 Mate abre la heladera y comprueba que la botella de agua se encuentra en una ubicación poco práctica para tomar con una sola mano. Sin embargo, en un acto de arrojo (y profunda estupidez) decide intentar una maniobra extrema... Mientras sostiene el peso muerto de su hijo, que se ha llamado a silencio, flexiona las piernas para alcanzar la altura del estante donde se encuentra la botella de agua -intentando que la cabeza del niño no quede colgando de su brazo y lo desnuque- y estira la mano. 
15:58 Lo que no toma en cuenta Mate es que al retirar la susodicha botella,  que forma parte de un tetris heladeril, el resto de los elementos circundantes comienzan a moverse para ocupar el espacio liberado. Entre ellos un sifón de soda que rueda y termina cayendo al piso.
15.59 En un instante fatal, Mate ve en cámara lenta cómo el golpe del sifón contra el piso activa el dispositivo propulsor de soda, trabándolo, por lo que el líquido comienza a salir en un chorro continuo que hace girar al envase sobre su eje empapando toda la cocina y alrededores, y que además salpica al niño, que pega alaridos de terror y mueve las piernitas frenéticamente en un intento vano de aprender a caminar en cinco segundos para poder salir corriendo.

Y todo por no dejarlo llorando solito dos minutos.
Un verdadero negoción...

Hay canciones que por más que las haya escuchado cuatro mil veces, siempre siempre con sólo oir los primeros acordes se me pone la piel de gallina.
Esta es una de ellas.
(¡Gracias Banfrula por recordármela!)


la televisión engorda, pero esto es demasiado

Escenario: Farmacity. Para variar hay dos millones de personas haciendo cola para pagar (para otro post deberíamos tratar el tema de por qué catzos en Farmacity se aglutinan todas las viejas chotas del planeta que tardan 20 minutos para pagar dos aspirinas).
Concubino es una de esas dos millones de personas.
Mate espera paciente en un costado cerca de la puerta, porque está con el carro del bebé que ocupa la mitad del local.
De pronto entra una señorita de pelo platinado, corte carré, vestido gris (que con mucha suerte le tapa las partes pudendas) y unos tacos que me dan vértigo de sólo mirarlos.
La mitad de los seres humanos de la cola se dan vuelta para verla. Es difícil no verla: la mujer mide dos metros y tiene una contextura física imponente (por no decir que es un ropero con peluca)
Desde mi posición veo que Concubino mira un segundo y sigue en su mundo. Concubino no reconoce a su madre aunque la tenga enfrente grintándole el nombre.
No es que carezca de vista, carece de la capacidad de conectar un rostro con la persona que lo porta (en general conecta el rostro con cualquier persona), por lo que estoy segura de que no reconoce a la vedettonga.
Al salir del lugar confirmo mis sospechas. 

Mate: ¿Viste qué grandota es Nazarena Vélez?
Concubino: No... ¿cuál era?
Mate: La rubia con vestido gris que entró cuando estabas en la cola.
Concubino: Aaaah, (sorprendido) ¿en serio era esa? Yo pensé que era un trava mal maquillado.

Y después dicen que las mujeres somos lapidarias...

de entrecasa o... me cago en la elegancia

Hay gente, como mi madre, que vive "de punta en blanco". Gente que se saca el maquillaje, con suerte, cuando se va a dormir, y jamás de los jamases pasa del mediodía con el pijama puesto. Que podría salir en cualquier momento a la calle sin temor a ser encerrada por atentar contra el buen gusto. En fin, gente que no tiene nada que ver conmigo.  
Para mí, llegar a casa significa deshacerme de la ropa de calle, y ponerme el uniforme de fajina, es decir, una combinación de ropa horrenda, vieja y ridícula, pero que por sobre todos esos adjetivos es CÓMODA.
Ropa con la que no puedo atender al cartero, ponele, porque el hombre se me reiría en la cara, o me tiraría un par de monedas... Y que debo cambiarme con la velocidad de la Mujer Maravilla cuando, en efecto, el cartero llama a la puerta.
Hablo de esa shoguineta azul marca "Naik" que se achicó y me llega sólo hasta  los tobillos, que combino tan bien con las medias de toalla gruesas y las pantuflas rosas del mismo material; y que remato con una remera que de tanto usarla se volvió transparente...
Por suerte Concubino me acompaña en el estilo homeless chic. Su equipo más hot consta de un short gris topo (el color original de esa prenda es un misterio) agujereado allí donde no llega la vista, una remera con personajes de Disney (a esta altura más parecidos a los muñecos del trencito de la algería  que a los originales) y, por último, las pantuflas pata de oso. Una preciosura, que exhibe con orgullo cuando baja lo más campante a buscar la pizza.
Quiero creer que la mayor parte de la humanidad tiene un equipo de entrecasa,  merecedor del premio "me cago en la elegancia". Quiero creerlo y comunicárselo a mi madre, que desde que tengo uso de razón me repite que "no sabe a quién le salí tan crota". Mi madre siempre tan simpática.
Y usted, ¿cómo viste entre las cuatro paredes de su hogar?
Hágame el favor y contradiga a mi madre... así me ahorro la visita al psicoanalista.
Muchas gracias.


Nota: Este post va dedicado a eterno sindrome premenstrual, que no ha tenido ningún empacho en hacer pública su afición por usar medias con ojotas. Hacen falta más valientes como ella (?) 
 

la no estación

Llega la media estación, ese lapso en el año en el que salís a la mañana con 10 grados y a las tres horas te tenés que meter todo el abrigo que incluiste en tu vestimenta allí donde no te da el sol, justamente porque el sol calentó la superficie terrestre y ahora hacen 25 grados, y vos estás sudado como un cerdo a la parrilla.
Es la época en la que las madres comienzan a decir "llevate un saquito por las dudas refresque".  La media estación, la no estación, en la que todos parecemos salidos de un manicomio, la mitad vestidos de invierno, la otra mitad en chancletas.
Una estación de porquería, en fin... Fea, como usar ojotas con medias.

poné "Carrozas de fuego" y empezá a correr

La maternidad ha abierto ante mí un mundo de disciplinas deportivas que desconocía.  Son pequeñas hazañas que uno debe ir sorteando cada día, mientras desarrolla habilidades que nunca soñó iba a tener que descubrir.
Por ejemplo:

Vómito teledirigo a distancia
Este es un juego de equipos. Por un lado se encuentra el niño, que debe desarrollar el excelso arte de poner la cabeza de tal manera de eludir toallita, babero y su propia ropa y vomitar todo lo que se encuentra a su alrededor, incluyendo la ropa de uno, los muebles y los pisos de la casa.
El adulto, del otro lado de la cancha, debe atajar el susodicho líquido elemento con lo que encuentre a su alrededor, intentando frustrar la maestría del niño, lo que en general no sucede. 

Baño de velocidad
En esta disciplina el adulto debe ducharse en el preciso momento en el que el niño ha decidido dormirse y terminar de hacerlo antes de que el mismo se despierte a los gritos, lo que suele suceder a los cinco minutos.
Depilarse con una mano mientras te lavás el pelo con la otra es una subdisciplina de este deporte, reservada sólo a las deportistas femeninas.

Balanceo de carro con un pie
En este deporte el adulto debe poder realizar una actividad cualquiera (como por ejemplo mirar televisión, cenar, o trabajar en la computadora) mientras mece al niño -apoltronado en el carrito- con uno de sus pies. 
El secreto para llegar a ser un experto en este arte es mantener la velocidad y ritmo del vaivén sin tener que pensar en ello. De lo contrario los llantos del niño le harán saber que lo está haciendo mal. 

Saltos ornamentales en velocidad
En este caso, como en el del baño a velocidad, el deportista debe aprender a saltar de cabeza a la cama, previo lavado de dientes, en pocos segundos, una vez que el niño haya cerrado los ojos, para intentar ganar preciados minutos de sueño. En general el niño se despertará nuevamente el exacto momento en el que el adulto cierre sus ojos, por lo que el salto se repetirá tantas veces como el niño decida joderle la existencia a uno.
    
Seguramente vaya descubriendo nuevos deportes a medida que pase el tiempo. Mientras tanto voy iré haciéndome experta en éstos, que ya son bastante complicados...

obsesión

Escribiendo el post anterior me acordé de una obsesión que poseo, y que no está muy bien vista por el resto de la sociedad (oh, soy una incomprendida)

Cuando llego a la casa de alguien, quien sea, DEBO abrir la heladera y ver qué hay adentro.

Si no, me es imposible permanecer en ese lugar sin enloquecer.
Sépanlo, anfitriones del mundo: mi salud mental es más importante que las reglas de protocolo. 


y si no tienen pan, que les den torta (y así se armó la podrida)

Hace un tiempo que aprendí a ofrecer algo de tomar, de manera casi automática, cuando alguien llega a casa. Fue un proceso arduo, iniciado por recomendación de Concubino, porque jamás me acordaba y parece que quedaba un poco flojo. 
Es que soy una anfitriona a la sanfaçon, nunca tuve muy en cuenta las reglas de protocolo y ceremonial casero, y en realidad me importan un pito.
Debe ser por eso que no logro entender a los fundamentalistas de la anfitrionidad. Esas personas que a toda costa, inlcluso la misma incomodidad de sus invitados, se empeñan en ser anfitriones estresha. 
Como esos mozos pesados que te llenan el vaso cuando nadie se lo pidió, esta gente se siente profundamente ofendida si uno no se atiborra como un cerdo con el excesivo alimento que han preparado. ¿Qué querés que haga si no me entra un niño envuelto más, que me los incruste por las orejas y los use de audífonos?
Son esas personas que al cumpleaños del  hijo/marido/etc. se sienten en la obligación de llevar la torta (casera, obviamente), aunque el susodicho cumpleaños se realice en un boliche entre adultos borrachos saltando y rodando por el suelo, que terminarán utilizando la torta para hacer una guerra al mejor estilo Tres Chiflados.
Mi mamá es una de esas fundamentalistas. Y mi cuñada también. 
El viernes pasado he descubierto que ésta no es una buena combinación. Por lo menos si las dos se sienten obligadas a demostrar sus dotes al mismo tiempo (una por dueña de casa, la otra por madre). 
Todo sucedió en el cumpleaños de mi hermano (ese boludo grandote al que le siguen diciendo el nene). Mi cuñada cocinó durante dos jornadas para alimentar sólo 6 bocas. Mi madre es de las que lleva la torta bajo el brazo. Y mi hermano definitivamente no sabe manejar ciertas situaciones (porque es un boludo grandote). 
Temí por mi salud cuando entré a la cocina y vi la cara de mi cuñada que blandía una cuchilla enorme con la excusa de estar cortando la picada, pero evidentemente quería ajusticiar a alguien. No quise indagar en el motivo de su mal humor, pero debería haberlo supuesto, cuando la vena de la sien estuvo a punto de reventarle en el mismo momento en que Madre ingresaba al lugar con la bendita torta.
Y como soy una ignorante en estas cuestiones, no tuve mejor idea que hablar... ¡de la comida! "No te hubieras molestado, pedíamos algo y listo, así no laburabas", dije, pobre de mí.
Ante esto, la cabeza de mi cuñada giró sobre su eje, sin que el resto del torso modificara su posición, y con los ojos en llamas me contestó:
"A mi casa nadie trae comida"
WTF? 
Por las dudas asentí, como si en esa frase se escondiera el sentido de la vida, y me fui a  cuidar a Poroto, que si tiene hambre grita, y mientras le den de comer no le interesa de dónde venga el alimento. Y si está lleno eructa con ruido, y sabe cagarse estruendosamente aunque en frente tenga al rey de Inglaterra.
En fin, un verdadero sabio. No como el resto, que puede armar la tercera guerra mundial por una torta mugrienta*.

*Hay que aclarar que si a Madre se le prohibía llevar la torta el conflicto iba a ser el mismo... o sea, la única solución era hacerlo en mi casa, o en un restaurante.  

dignidad es callarte la boca

Si querés posicionarte como un político serio pero super cuul podés cambiar el look, peinarte con jopo, sacarte la corbata, pero... ¿es necesario querer hacernos creer que de un día para el otro sos un sex symbol (a pesar de esa cara de nabo que apesta que tenés)?

Y tú, amante de cartulina abandonada por el cara de nabo, ¿podrías ahorrarnos el espectáculo deprimente de tu persona haciendo declaraciones de despechada, y para peor, diciendo que las susodichas declaraciones son para defender tu "dignidad de mujer"?
 
¿Hay necesidá?

mientras dormía...

algunas notas mientras el mostro duerme (¡aleluya!)

pasa en las películas... y me pasa a mí!
En el curso de preparto me limaron el cerebro explicándome que los partos "en avalancha" (esos que salen en los noticiosos y transcurren en cabinas de peaje, colectivos y/o patrulleros) son casos raros. Rarísimos. Que, a contramano del slogan, lo que pasa en las películas NO pasa en la vida.
Lo que no tenían en cuenta es que a Poroto le gustara ser la excepción a la regla...

El guardia de seguridad que me vio entrar al sanatorio renunció a su empleo por considerarlo insalubre. Nadie le dijo que iba a tener que lidiar con embarazadas posesas, que caminan con las piernas abiertas mientras profieren maldiciones en cuatro idiomas y lanzan llamas por los ojos.
El pobre hombre trató de ofrecerme una silla de ruedas. Una hermosa idea, si pretendía sentarme sobre la cabeza de mi vástago, a punto de salir a saludar en el medio del hall.

números
Trabajo de parto: 4hs.
Duración del parto en sí mismo: 30 minutos.
Peridural: bien gracias.
Peso del mostro: 3.775 Kilos
Largo: 52 cm
Verlo salir (hinchado y violeta cual personaje de Avatar): no tiene precio -ni nombre, ni explicación posible-. 

bienvenida
Llegamos del sanatorio, todos ansiedad y alegría. Media hora después Poroto se cagó en mi cama, manchando sábanas, cubrecolcón y la mitad de mi humanidad mientras yo pensaba cómo puede un ser humano de ese tamaño cagar de semejante manera.
Mientras lo cambiábamos -intentando no desnucarlo- procedió a mearse la cabeza (porque entra en el modo manguerita regadora ON cada vez que se ve liberado de los pañales.) 
Y para darle un final a todo lujo, una vez limpio y precioso, decidió vomitarse por completo, emulando a Linda Blair en el Exorcista.
¡Qué besha es la maternidad!
no comments
La próxima vez que escuche salir de la boca de algún adulto frases como: "¿Ese nene no tiene frío?", "¿No le habrás puesto mal los pañales?", "Cuidado la cabeza", "Ya les tomó el tiempo", o consignas similares, procederé a tomar cualquier elemento contundente y lo revolearé directo al cráneo del susodicho adulto intentando dejarlo sin el don del habla (y si es posible de la vida).
Están avisados.

de terror
En 15 días pasé de ser una mujer trabajadora y activa a ser... una teta. 
Una teta zombie. 



Hace cinco días que no duermo. Y sin embargo es difícil convencerme de que no estoy soñando...
Llegó Poroto, y a mí se me fueron todas las palabras.

Simplemente somos felices.


okupa

"esta semana lo vamos a tener que desalojar"

obstetra dixit sobre poroto, que se rehúsa a abandonar su nido
y es lógico... con lo difícil que está encontrar un alquiler como la gente en estos tiempos!

la madre que no parió

sí, estoy monotemática, pero la inminente llegada de poroto (inminente en los papeles, parece que el chico está demasiado cómodo donde está y no piensa salir a tomar el aire) es EL tema del momento.
prometo volver a ser una persona normal (o casi) en breve. 

se aprovechan de mi nobleza
Entiendo que hacer un regalo para un recién nacido e intentar ser original no es tarea fácil (tampoco es algo que considere necesario, pero la gente es así). Ahora, ¿a quién catzos se le ocurre regalar un mini disfraz del Chapulín Colorado para que le encaje a mi hijo?
Todo bien con el personaje de nuestra infancia, pero por si no lo recuerdan, su descripción era la de un ser: más ágil que una tortuga... más fuerte que un ratón... más noble que una lechuga...  (y la puta que te parió)

globo
Está bien que la metáfora más común utilizada para hablar de mi panza sea la de un globo a punto de explotar. Pero de ahí a preguntar si la susodicha protuberancia corporal pesa, hay un trecho de distancia.
¿Qué te pensás, que está rellena de helio?
(Este inciso está dedicado a A., la tía intelectual de poroto, que me permitió escracharla públicamente. Te queremos tía, aunque pienses que la ley de gravedad no aplica a los 3 kilos de niño que cargo para todos lados.)

y van...
sumo nuevos implementos a la lista de cosas con nombres espantosos que rodean a la embarazadita y su mundo: el formador/aireador de pezones (un coso de plástico que te ponés debajo del corpiño y pasás a ser automáticamente esto)
 
moda
no me digas que esta remera no es reeee sexy


ni con una tonelada de viagra
y por último, te digo dos palabras y te deserotizo de aquí a la eternidad: 
TAPÓN MUCOSO.

así no hay pareja que aguante, caraho.

cortitas y al pie hinchado de la embarazadita II

ansiedad 
A 7 días de la fecha probable de parto -un invento de porquería, a mí decime con exactitud cuándo voy a parir si sos macho (?)- trato de mantener la calma y no salir corriendo al sanatorio cada vez que me dan tres contracciones seguidas. 
Intento que se complica cuando el 90% de la gente que conozco llama religiosamente cada día para ver "cómo estás", que traducido al castellano frontal sería "¿y, ya pariste?". 
O bien, si no te encuentran en tu casa, llaman al celular al grito desesperado de "¿quéee pasóoo?". 
 Voy a empezar a hacer delivery de Rivotril intravenoso para todos... o mataré a alguno en el camino.

ese útero es para hacerle una essstatua
Durante mi vida he escuchado todo tipo de piropos hacia mi persona: elegantes, groseros, mentirosos... Pero jamás se me hubiera ocurrido que un día alguien me dijera "ay, qué hermoso cuello" mientras me hacía un tacto vaginal.

trusa o muerte 
Lencería del barrio de Once. Mate compra camisón (que detesta), corpiño con ventana (que detesta) y se dirige a la caja a pagar por esas prendas inmundas que deberían ser incluídas en el plan materno infantil. Entoces se sucede el siguiente diálogo:
vendedora entrada en años: - ¿Y no te vas a llevar una "trusita"?
Mate, mientras piensa si hay algo más deserotizante que encajarse una trusa, aunque sea en diminutivo: 
- No, me dijo la partera que no hace falta.
vendedora, con cara de desconfiada:
- Seh? Qué raro, porque mi hija tuvo hace poco y le pidieron.
Mate, que se pregunta qué carajo le importa la hija de la vendedora: 
- Ah, mirá vos. Pero a mí me dijeron que no. Te agradezco.
vendedora, como si le hubiera matado a la madre: 
- Bueno, ya vas a ver, te la van a pedir. Cualquier cosa mandarás a comprar a alguien.
WTF? ¿Me encontré con una fundamentalista de la trusa?



negación
todavía no pude ir a comprar el sacaleche
La que suscribe detesta ciertas festividades extranjeras implantadas a fuerza de imperialismo cultural (tomá, te lo dije). 
Pero gusta de la creatividad. Y de las cosas lindas.
Y de la musiquita.
Y de los dulces.

Así que, este video no contradice en nada la primera frase de este post. 

 
.

cortitas y al pie hinchado de la embarazadita

cuestión de espacio
usted preguntará, ¿por qué camino con los pies mirando cada cual a un punto cardinal opuesto como un pato con hemorroides? porque hay un ser humano con la cabeza introducida en mi pelvis y bailando el hula-hula.

acto reflejo 
coméntele al taxista que está a menos de 20 días de parir y el susodicho la mirará por el espejo retrovisor con cara de susto y su piecito se clavará en el acelerador automáticamente. no falla.

generalidad
todos los automovilistas temen que rompa bolsa y les arruine el tapizado. incluso Concubino.

generalidad 2
el camisón es la prenda de vestir más horrenda que ha pergeñado la humanidad después de los jeans nevados.
el corpiño con "ventanita" para amamantar es otra porquería infame.

pedido
nunca me dio vergüenza ir a la farmacia y pedir forros, o tampones. pero no sé que cara poner para pedir un "sacaleche".


la turuleca

en espera.
a veces moviendo el piecito o tamborileando los dedos sobre la mesa.
la mayor parte del tiempo, en silencio. alejada, ensimismada.
enmimismada.

sin querer ver a nadie. 
y todos queriendo verme, como si la contemplación de esta panza a punto de reventar fuera una obligación. un presagio, una noticia.
como si ellos estuvieran esperando parir. todos moviendo el piecito o tamborileando los dedos, todo el tiempo.

shhh... 

no quiero a nadie más que a nosotros dos. y esta espera.
quiero que seamos estos tres que seremos, y nada más.
sin estridencias. tranquilos.
ya falta poco. casi nada. 

me alejo. me callo.
me enmimismo.

shhhh...
estoy empollando.

va a estar bueno buenos aires (lo que no sabemos es cuándo)

Candidato a lo que es hoy (es decir, Jefe de Gobierno de la Ciudad, aunque sólo ejerza de inútil) se sacó una foto saltando un bache, y con una niña pobre con una remera muy cool, para demostrar que él estaba del lado de "la gente" (y que no le daba asquito salir de Barrio Parque como dicen las malas lenguas).
En medio de la toma del parque Indoamericano, lo vimos tomar mate con una señora del barrio. Como si ese fuera OTRO barrio.
Hoy, que estalló el verano, sale a promocionar su gran invento: Buenos Aires Plasha. Esa negación de la realidad hecha de sillas estridentes. Porque Buenos Aires no tiene playa. Tiene río, pero se olvidó hace rato. 
Y una playa seca es un arenero, señores.

Y en esta oportunidad, a sus publicistas, tan ingeniosos, se les ocurrió otra idea brillante: calzarle al nabo el gorro de piluso (con los colores de la "gestión", obvio).
¿Y si en lugar de aparecer como un reverendo pelotudo te ponés a laburar Maurice?
¿Y si en lugar de hacer publicidad empezás a hacer otra cosa? ¿Aunque esa otra cosa sea retirarte para siempre de la escena política?

Digo yo, ¿hay necesidá?

 

el mundo se divide

entre los que le sacan la piel al pollo (aunque esté crocante y doradita)
y los que lo comen con piel y todo


entre los que piden pata-muslo
y los que prefieren la pechuga

(y estamos en condiciones de afirmar, que el 80% de los pata-musleros comen la piel, mientras la gran mayoría de pechugueros se la saca)

Gracias María Elena!

"Felipito Tacatún estaba haciendo los deberes. Inclinado sobre el cuaderno y sacando un poquito la lengua, escribía enruladas emes, orejudas eles y elegantísimas zetas.
De pronto, vio algo muy raro sobre el papel.
–¿Qué es esto?– se preguntó Felipito, que era un poco miope, y se puso un par de anteojos.
Una de las letras que había escrito se despatarraba toda y se ponía a caminar muy oronda por el cuaderno.
Felipito no lo podía creer, y sin embargo era cierto: la letra, como una araña de tinta, patinaba muy contenta por la página.
Felipito se puso otro par de anteojos para mirarla mejor.
Cuando la hubo mirado bien, cerró el cuaderno asustado y oyó una vocecita que decía:
–¡Ay!
Volvió a abrir el cuaderno valientemente y se puso otro par de anteojos, y ya van tres. Pegando la nariz al papel preguntó:
–¿Quién es usted, señorita?
Y la letra caminadora contestó:
–Soy una Plapla.
–¿Una Plapla? – preguntó Felipito asustadísimo –¿Qué es eso?
–¿No acabo de decirte? Una Plapla soy yo.
–Pero la maestra nunca me dijo que existiera una letra llamada Plapla, y mucho menos que caminara por el cuaderno.
–Ahora ya lo sabes. Has escrito una Plapla.
–¿Y qué hago con la Plapla?
–Mirarla.
–Sí, la estoy mirando pero ¿y después?
–Después, nada.
Y la Plapla siguió patinando sobre el cuaderno mientras cantaba un vals con su voz chiquita y de tinta.
Al día siguiente, Felipito corrió a mostrarle el cuaderno a su maestra, gritando entusiasmado:
–¡Señorita, mire la Plapla, mire la Plapla!
La maestra creyó que Felipito se había vuelto loco. Pero no.
Abrió el cuaderno, y allí estaba la Plapla bailando y patinando por la página y jugando a la rayuela con los renglones.
"


Porque todas tus letras fueron Plaplas: inquietas, únicas... vivas.
Vos vas a seguir ahí, en cada una de ellas. Y en todos los que crecimos con tus palabras y tus canciones.

Gracias María Elena, y hasta siempre.

escuché que se pasó volando
otros dijeron "menos mal que ya pasa".
yo no dije nada, porque no supe cómo.

es que en un solo año crucé dos veces el océano, una vez el charco y seguí sin confiar en cruzar los dedos.
trabajé como una burra, me creyeron loca como una cabra. me gustó tirarme al sol como un lagarto,
pero no pude aprender a ser un corderito.

hablé en inglés con una japonesa que pretendía estar hablando en español.
en castellano con españoles que hablaban otro idioma.
aprendí a decir merci beaocup, y que ni eso me entendieran.

festejé de a dos, en familia, con amigos. con un millón de desconocidos.

no sé hacer balances, 
pero hace meses me olvidé de la balanza.

conté minutos como pepitas de oro, y derroché lágrimas de todo tipo.
desde que dos rayitas me cambiaron el mundo, hago palotes en el calendario.
para verlo a él. a ellos dos juntos. 
ellos dos, que sin importar el año, son mi vida.
para toda la vida.


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pásenla lindo, abracen, besen, coman y tomen.
aprovechen y festejen. sin pensar demasiado.
total, maña será otro día,
otro año,
otra década!

Feliz 2011 para tod@s los que pasan por acá y comparten un poco de esta mezcla que es mi vida.

Abrazos y pataditas
Mate y poroto.